Brasil.- La inspiradora historia de Edna Dantas y su hija Maria Gabrielly ocurrió en la isla de Itamaracá, Brasil, donde lograron transformar una crisis habitacional en una obra de arte sustentable.
Tras perder su hogar debido a problemas económicos durante la pandemia en 2020, ambas decidieron recolectar 8,000 botellas de vidrio abandonadas por los turistas en las playas locales para levantar su propia vivienda, bautizada como la «Casa de Sal».
El proyecto les tomó cinco años de trabajo manual constante, viviendo durante los primeros 18 meses en un pequeño espacio provisional de solo 20 metros cuadrados que servía como refugio y taller. Con la ayuda de la comunidad local y una enorme dosis de creatividad, lograron edificar una residencia completamente funcional de siete habitaciones utilizando una innovadora técnica de bioconstrucción.
Detalles clave de la «Casa de Sal«
– Es considerada una de las primeras construcciones en usar un ensamblaje vertical de botellas de vidrio. Esto optimiza los materiales, funciona como aislamiento térmico natural y genera un espectáculo visual en el interior al filtrar la luz del sol en diferentes tonalidades.
– Para la techumbre de la casa emplearon tejas ecológicas fabricadas a partir de tubos de pasta de dientes reciclados.
– El interior de la vivienda fue equipado principalmente con muebles de palets y maderas reutilizadas que redujeron al mínimo la necesidad de adquirir materiales nuevos.
Hoy en día, este hogar no solo resolvió la necesidad de vivienda de Edna y Maria Gabrielly, sino que también se ha consolidado en sus redes sociales y plataformas de turismo como un punto de interés eco-turístico y hospedaje sostenible que genera conciencia sobre el manejo de residuos y el derecho a la vivienda.
Con información de agencias.
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Brasil.- La inspiradora historia de Edna Dantas y su hija Maria Gabrielly ocurrió en la isla de Itamaracá, Brasil, donde lograron transformar una crisis habitacional en una obra de arte sustentable.
Tras perder su hogar debido a problemas económicos durante la pandemia en 2020, ambas decidieron recolectar 8,000 botellas de vidrio abandonadas por los turistas en las playas locales para levantar su propia vivienda, bautizada como la «Casa de Sal».
El proyecto les tomó cinco años de trabajo manual constante, viviendo durante los primeros 18 meses en un pequeño espacio provisional de solo 20 metros cuadrados que servía como refugio y taller. Con la ayuda de la comunidad local y una enorme dosis de creatividad, lograron edificar una residencia completamente funcional de siete habitaciones utilizando una innovadora técnica de bioconstrucción.
Detalles clave de la «Casa de Sal«
– Es considerada una de las primeras construcciones en usar un ensamblaje vertical de botellas de vidrio. Esto optimiza los materiales, funciona como aislamiento térmico natural y genera un espectáculo visual en el interior al filtrar la luz del sol en diferentes tonalidades.
– Para la techumbre de la casa emplearon tejas ecológicas fabricadas a partir de tubos de pasta de dientes reciclados.
– El interior de la vivienda fue equipado principalmente con muebles de palets y maderas reutilizadas que redujeron al mínimo la necesidad de adquirir materiales nuevos.
Hoy en día, este hogar no solo resolvió la necesidad de vivienda de Edna y Maria Gabrielly, sino que también se ha consolidado en sus redes sociales y plataformas de turismo como un punto de interés eco-turístico y hospedaje sostenible que genera conciencia sobre el manejo de residuos y el derecho a la vivienda.
Con información de agencias.
Diario MX
