Si hay un desfile en el pueblo a una distancia razonable en auto desde mi casa, voy. Siento debilidad por los desfiles. Llevo pañuelos desechables, porque lloro, sin control, cada vez.
Los desfiles me dan esperanza, porque enaltecen a las personas que hacen cosas buenas: un escuadrón de paramédicos voluntarios, una tropa de Niñas Exploradoras, los bomberos. Ser parte de un grupo solidario entre los espectadores también da esperanza.
He estado buscando más eventos inspiradores después de leer un nuevo libro de Caitlin Moran, la autora de Cómo ser mujer y Cómo se hace una chica. Su nuevo libro, que sale el próximo mes, se llama How to Be Hopeful: A Year of Attempting to Feel Less Awful About the World.
Moran empezó a escribirlo después de darse cuenta de que había llegado a la “cima de la desesperación”, debido a un ciclo de noticias implacable y a demasiado doomscrolling (la fijación por consumir noticias sobre todo malas).
Así que pasó un año buscando formas realistas de cultivar un sentido de esperanza, lo cual escribe, “puede ser un acto radical de rebelión contra el miedo y la ansiedad de la vida moderna”. Las investigaciones sugieren que los sentimientos esperanzadores también son buenos para nosotros. Están vinculados a una mayor esperanza de vida, menos problemas de sueño y un mayor bienestar psicológico.
Aquí hay cuatro cosas que Moran recomienda hacer para que todos nos sintamos más esperanzados.
Recoge algo de basura
Dos veces por semana, Moran sale por su vecindario de Londres con su perra, Luna, y llena bolsas con basura, valiéndose de un recogedor de basura con pinzas.
Este ritual está en línea con el consejo que suele dar Jamil Zaki, el director del Laboratorio de Neurociencia Social de Stanford.
“Le digo a la gente que piense de manera global y tenga esperanza a nivel local, centrándose en acciones dentro de su comunidad donde puedan ver la diferencia que están marcando”, dijo Zaki, quien escribió el libro Hope for Cynics: The Surprising Science of Human Goodness. Parte de construir la esperanza, añadió, “es ver la diferencia entre el mundo en el que estás y el mundo que deseas”.
Recoger basura, me dijo Moran, es “increíblemente satisfactorio”, ya que combina ayudar al medioambiente, la conciencia plena y la alegría de ordenar a gran escala. Y cuando ves la evidencia, por ejemplo, de una fiesta en el parque, “te enteras de los chismes de lo que ha estado pasando en tu vecindario”, dijo.
Me encanta cualquier tipo de forma nueva para variar mis caminatas, así que acabo de pedir un recogedor de basura.
Lee el periódico local
Un hábito regular que Moran ha adoptado, al igual que yo, es leer un periódico comunitario.
Muchas de las noticias son positivas, dijo: una carrera benéfica, la inauguración de una nueva panadería. Acabo de enterarme de que mi Club Rotario local organiza un café donde se hacen reparaciones gratuitas para arreglar artículos descompuestos y evitar que acaben en los vertederos.
Y aunque un periódico local no es un escape de las noticias angustiantes, dijo, por lo general hay historias de recuperación y resiliencia, como personas que recolectan donativos cuando ha habido un desastre local.
“Y debido a que son noticias tuyas, de tu mundo”, dijo Moran, “puedes ver que, incluso si ocurre algo malo, la comunidad sigue funcionando”.
Organiza un ‘feed’ de redes sociales ‘alegre y sano’
“No importa lo que creamos que somos, nuestros algoritmos saben la verdad”, dijo Moran, que llama a nuestros algoritmos de redes sociales “nuestros comprobantes existenciales”.
Después de hacer clic en demasiados enlaces que la expusieron a imágenes violentas, depuró su feed para que fuera “100 por ciento alegre y sano”.
Para hacer lo mismo, puedes dejar de seguir cuentas o marcarlas como “no me interesa”. También puedes usar el “control de contenido delicado” en Instagram y actualizar el feed de “para ti” en tu cuenta de TikTok para empezar de nuevo.
Ahora el feed de Moran, dijo, está lleno de contenido sobre cómo lograr un seto que les encante a los gorriones y el trabajo artesanal de un hombre llamado “Nate the hoof guy” (Nate el de las pezuñas), quien limpia metódicamente las pezuñas enfermas de las vacas (de una manera relajante).
Dona sangre
Si estás en capacidad de hacerlo, donar sangre te hace sentir esperanza y conexión con otras personas, dijo Moran.
“Donas sangre, la gente se lleva ese paquete de la habitación y la próxima vez que ve la luz del día es en el que podría ser el peor día de la vida de alguien”, dijo.
Y en alguna ocasión, añadió, “alguien podría enviarte su sangre y su amor en un día en que lo necesites”.
Moran me dijo “siempre lloro” después de llevar a cabo un donativo. “Pienso: ‘Guau, esto es prácticamente lo más profundo que puedes hacer hoy’”, dijo, y añadió: “No hay nada mejor que esto”.
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Si hay un desfile en el pueblo a una distancia razonable en auto desde mi casa, voy. Siento debilidad por los desfiles. Llevo pañuelos desechables, porque lloro, sin control, cada vez.
Los desfiles me dan esperanza, porque enaltecen a las personas que hacen cosas buenas: un escuadrón de paramédicos voluntarios, una tropa de Niñas Exploradoras, los bomberos. Ser parte de un grupo solidario entre los espectadores también da esperanza.
He estado buscando más eventos inspiradores después de leer un nuevo libro de Caitlin Moran, la autora de Cómo ser mujer y Cómo se hace una chica. Su nuevo libro, que sale el próximo mes, se llama How to Be Hopeful: A Year of Attempting to Feel Less Awful About the World.
Moran empezó a escribirlo después de darse cuenta de que había llegado a la “cima de la desesperación”, debido a un ciclo de noticias implacable y a demasiado doomscrolling (la fijación por consumir noticias sobre todo malas).
Así que pasó un año buscando formas realistas de cultivar un sentido de esperanza, lo cual escribe, “puede ser un acto radical de rebelión contra el miedo y la ansiedad de la vida moderna”. Las investigaciones sugieren que los sentimientos esperanzadores también son buenos para nosotros. Están vinculados a una mayor esperanza de vida, menos problemas de sueño y un mayor bienestar psicológico.
Aquí hay cuatro cosas que Moran recomienda hacer para que todos nos sintamos más esperanzados.
Recoge algo de basura
Dos veces por semana, Moran sale por su vecindario de Londres con su perra, Luna, y llena bolsas con basura, valiéndose de un recogedor de basura con pinzas.
Este ritual está en línea con el consejo que suele dar Jamil Zaki, el director del Laboratorio de Neurociencia Social de Stanford.
“Le digo a la gente que piense de manera global y tenga esperanza a nivel local, centrándose en acciones dentro de su comunidad donde puedan ver la diferencia que están marcando”, dijo Zaki, quien escribió el libro Hope for Cynics: The Surprising Science of Human Goodness. Parte de construir la esperanza, añadió, “es ver la diferencia entre el mundo en el que estás y el mundo que deseas”.
Recoger basura, me dijo Moran, es “increíblemente satisfactorio”, ya que combina ayudar al medioambiente, la conciencia plena y la alegría de ordenar a gran escala. Y cuando ves la evidencia, por ejemplo, de una fiesta en el parque, “te enteras de los chismes de lo que ha estado pasando en tu vecindario”, dijo.
Me encanta cualquier tipo de forma nueva para variar mis caminatas, así que acabo de pedir un recogedor de basura.
Lee el periódico local
Un hábito regular que Moran ha adoptado, al igual que yo, es leer un periódico comunitario.
Muchas de las noticias son positivas, dijo: una carrera benéfica, la inauguración de una nueva panadería. Acabo de enterarme de que mi Club Rotario local organiza un café donde se hacen reparaciones gratuitas para arreglar artículos descompuestos y evitar que acaben en los vertederos.
Y aunque un periódico local no es un escape de las noticias angustiantes, dijo, por lo general hay historias de recuperación y resiliencia, como personas que recolectan donativos cuando ha habido un desastre local.
“Y debido a que son noticias tuyas, de tu mundo”, dijo Moran, “puedes ver que, incluso si ocurre algo malo, la comunidad sigue funcionando”.
Organiza un ‘feed’ de redes sociales ‘alegre y sano’
“No importa lo que creamos que somos, nuestros algoritmos saben la verdad”, dijo Moran, que llama a nuestros algoritmos de redes sociales “nuestros comprobantes existenciales”.
Después de hacer clic en demasiados enlaces que la expusieron a imágenes violentas, depuró su feed para que fuera “100 por ciento alegre y sano”.
Para hacer lo mismo, puedes dejar de seguir cuentas o marcarlas como “no me interesa”. También puedes usar el “control de contenido delicado” en Instagram y actualizar el feed de “para ti” en tu cuenta de TikTok para empezar de nuevo.
Ahora el feed de Moran, dijo, está lleno de contenido sobre cómo lograr un seto que les encante a los gorriones y el trabajo artesanal de un hombre llamado “Nate the hoof guy” (Nate el de las pezuñas), quien limpia metódicamente las pezuñas enfermas de las vacas (de una manera relajante).
Dona sangre
Si estás en capacidad de hacerlo, donar sangre te hace sentir esperanza y conexión con otras personas, dijo Moran.
“Donas sangre, la gente se lleva ese paquete de la habitación y la próxima vez que ve la luz del día es en el que podría ser el peor día de la vida de alguien”, dijo.
Y en alguna ocasión, añadió, “alguien podría enviarte su sangre y su amor en un día en que lo necesites”.
Moran me dijo “siempre lloro” después de llevar a cabo un donativo. “Pienso: ‘Guau, esto es prácticamente lo más profundo que puedes hacer hoy’”, dijo, y añadió: “No hay nada mejor que esto”.
Diario MX
