Una sensación de frustración y desconcierto invadió a Brenda Torres mientras estaba sentada en la Escuela Primaria Clendenin durante una reunión entre padres y maestros el año pasado, tratando de entender lo que decía el maestro de su hijo, Jesús.
“Dijo todo en inglés y no le entendí nada. Le pregunté si hablaba español, me dijo que no, y me fui sin saber cómo le va al niño”, comentó Torres sobre la reunión con el docente del Distrito Escolar Independiente de El Paso (EPISD, por sus siglas en inglés).
Torres no es la única madre que se ha sentido desinformada sobre lo que ocurre en la escuela de su hijo debido al idioma que habla.
Alrededor de una cuarta parte de los residentes del condado de El Paso afirman hablar inglés “menos que muy bien”, según datos del Censo de los Estados Unidos de 2024. Más del 65% de los hogares en el condado hablan español en casa; este dato responde a la pregunta de si una persona habla un idioma distinto al inglés en su hogar, lo cual no significa necesariamente que no sepan hablar inglés.
Padres de familia hispanohablantes con hijos en el EPISD, quienes hablaron con El Paso Matters, señalaron que han enfrentado barreras lingüísticas al intentar obtener información de la escuela o de los maestros de sus hijos, así como durante actividades y reuniones escolares, tales como jornadas de puertas abiertas, ceremonias de entrega de reconocimientos y reuniones de padres.
Durante la primavera, algunos de estos padres, junto con sus hijos y activistas locales, asistieron a las reuniones de la junta escolar del EPISD para exponer los problemas que han enfrentado y solicitar un mejor acceso a servicios de traducción.
EPISD “tiene un historial de marginar a las familias que no hablan inglés”, afirmó a finales de septiembre Diana Ramírez, madre de familia y activista comunitaria, en declaraciones a El Paso Matters. Ramírez hizo referencia a un esquema de fraude en el que el distrito retuvo a estudiantes de noveno grado con un dominio limitado del inglés para inflar artificialmente los resultados de las pruebas académicas, así como a demandas previas que denunciaban discriminación contra familias hispanas y mexicoamericanas que no hablaban inglés.
“En algunos de estos planteles existe una cultura de intimidación, y menosprecian a los padres que no hablan inglés”, señaló Ramírez. “Hay personas que han sufrido acoso y burlas por hablar español. Creo que es algo con lo que hemos tenido que lidiar en la frontera y que, lamentablemente, sigue presente hoy en día”.
“Ciertamente, la nueva administración no fomenta esto, pero tenemos la responsabilidad de cambiar la cultura”, añadió.
Ramírez colabora con el Amanecer People’s Project, una organización comunitaria que ha abogado por la instalación de nuevos sistemas de aire acondicionado y la mejora de los servicios de traducción en las escuelas de EPISD. También forma parte del Grupo Asesor de Comunicación del distrito —creado en julio—, específicamente en el subcomité de traducción e interpretación, cuya función es ofrecer recomendaciones sobre cómo mejorar la comunicación.
El miembro de la junta escolar Alex Cuellar —quien ha trabajado con integrantes de Amanecer— reconoció que el distrito no siempre ha brindado el apoyo adecuado a los padres que no hablan inglés, ni ha logrado una participación significativa por parte de ellos. No obstante, señaló que su objetivo es corregir esta situación en lugar de detenerse en los errores del pasado.
“Nos encantaría volver al pasado y enmendar los errores; creo que cualquiera querría hacerlo. Pero, de cara al futuro, este es un tema prioritario”, afirmó Cuellar. “Vamos a solucionarlo. Quizás no sea perfecto desde el primer momento, pero le estamos prestando la atención que merece”.
Una auditoría sobre equidad realizada por el EPISD en 2025 reveló que el acceso lingüístico representaba una barrera importante para algunas familias, y que el distrito ofrecía servicios de traducción de manera inconsistente, especialmente dentro de las aulas y durante eventos escolares.
Desde entonces, el EPISD ha puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación y la participación de las familias que no hablan inglés. Esto incluye la creación de una página web donde los padres pueden solicitar un intérprete para sus reuniones con maestros, consejeros y otros miembros del personal escolar.
Cuellar indicó que el distrito también está desarrollando una política que establece cómo comunicarse con las familias que no hablan inglés y cómo brindarles apoyo cuando tengan preguntas o inquietudes.
“El objetivo fundamental es garantizar la mayor participación posible tanto de los padres como de los estudiantes”, concluyó Cuellar. “Si se sienten cómodos, habrá una mayor participación en actividades extracurriculares, y los padres se sentirán a gusto llevando a sus hijos a las escuelas del EPISD”.
La participación de los padres —el proceso mediante el cual las familias y el personal escolar colaboran para apoyar a los estudiantes— se ha relacionado con un mayor rendimiento académico y una reducción de conductas poco saludables, como el consumo de drogas, en los adolescentes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Sin embargo, las investigaciones han revelado que las barreras lingüísticas pueden dificultar que los padres participen en la vida escolar de sus hijos.
En 2019, a nivel nacional, los padres de habla hispana participaron en un 23% menos de eventos escolares, asistieron a un 14% menos de reuniones escolares generales y realizaron labores de voluntariado con una frecuencia que fue la mitad de la registrada entre los padres de habla inglesa, datos recopilados por el Departamento de Educación de los Estados Unidos.
En virtud del Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, las escuelas públicas deben garantizar que todos los estudiantes tengan igualdad de acceso al aprendizaje, incluso si ellos o sus familias no hablan inglés, aunque la ley no mencione explícitamente el idioma.
El año pasado, el Departamento de Educación de los Estados Unidos, bajo la administración Trump, anuló una carta de 2015 que ofrecía orientación sobre cómo las escuelas pueden atender mejor a los estudiantes que están aprendiendo inglés y a los padres con un dominio limitado de dicho idioma. La orientación establecía que las escuelas deben comunicar a los padres la información sobre cualquier programa, servicio o actividad en un idioma que ellos puedan comprender, y que deben responder a cualquier solicitud de los padres para obtener servicios de interpretación.
Si bien se ha eliminado la carta que orientaba a las escuelas sobre cómo cumplir con las leyes federales contra la discriminación, la ley sigue vigente sin cambios.
Las escuelas deben ofrecer servicios de interpretación durante las reuniones de Admisión, Revisión y Salida (conocidas como reuniones ARD, por sus siglas en inglés), en las cuales los padres, los maestros y el personal escolar pueden analizar las adaptaciones necesarias para un estudiante con discapacidad. Asimismo, deben proporcionar un documento —denominado Programa de Educación Individualizada o IEP— que detalle dichas adaptaciones, el cual debe estar disponible en el idioma materno de los padres.
Los distritos escolares de El Paso, Socorro e Ysleta —los tres más grandes del condado— ofrecen los servicios de traducción requeridos para las reuniones ARD y las sesiones de la junta escolar, según informaron funcionarios de los distritos. Estos cuentan con sitios web que pueden traducirse a varios idiomas y publican los anuncios importantes tanto en inglés como en español. Los distritos escolares de El Paso e Ysleta colaboran con proveedores externos para ofrecer servicios de interpretación, mientras que el distrito de Socorro utiliza dispositivos capaces de traducir el lenguaje hablado. Además, los distritos recurren a empleados bilingües —y, en el caso de EPISD, a voluntarios— para facilitar la traducción.
Los tres distritos disponen de una aplicación móvil mediante la cual los padres pueden recibir notificaciones sobre la escuela de sus hijos, tanto en inglés como en español. La aplicación de EPISD permite a los padres enviar mensajes directamente al maestro de su hijo —los cuales pueden traducirse a diversos idiomas—, mientras que la aplicación de SISD incluye una herramienta de interpretación capaz de traducir conversaciones.
Liza Rodríguez, directora de comunicaciones de EPISD, señaló que el distrito ha comenzado a centrarse en mejorar los servicios de interpretación dentro de las escuelas individuales.
“Siempre podemos mejorar; a nivel distrital, en las reuniones de la junta escolar y en eventos de gran escala, ya hemos ofrecido servicios de traducción. Ahora, nuestro objetivo es enfocarnos también en el ámbito de cada plantel escolar”, afirmó Rodríguez.
Este año, EPISD comenzó a utilizar un programa de inteligencia artificial para traducir sus ceremonias de graduación de preparatoria (high school) y puso en marcha una línea de ayuda bilingüe para atender preguntas o inquietudes.
Durante el verano, el distrito también habilitó un formulario en línea para que las familias puedan solicitar servicios de interpretación en las conferencias entre padres y maestros, así como en otras reuniones, indicó Rodríguez.
Anteriormente, los padres debían solicitar estos servicios directamente al maestro o al director de la escuela de sus hijos.
Rodríguez destacó que este formulario permite al distrito prepararse con antelación para la reunión y encontrar a un intérprete que pueda atender las necesidades específicas de los padres. “Si alguien nos contacta a través de nuestro sitio web solicitando apoyo con la traducción, necesitamos tiempo suficiente para asegurarnos de poder brindar esa ayuda, ya sea mediante un proveedor externo o a través de uno de nuestros miembros del personal”, señaló Rodríguez.
Torres mencionó que desconocía que el distrito ofreciera servicios de interpretación y que ha seguido enfrentando barreras lingüísticas en las reuniones escolares ahora que Jesús asiste a la escuela secundaria Wiggs (Wiggs Middle School).
“¿Inglés o español?”, le preguntó un maestro a Torres cuando ella entró al salón de clases de su hijo para una reunión entre padres y maestros el mes pasado; sin embargo, el maestro solo hablaba inglés.
Torres relató que intentaron comunicarse, pero finalmente tuvo que llamar a Ramírez para que actuara como intérprete y así obtener la información que necesitaba sobre la clase de su hijo.
En otras ocasiones, ha tenido que recurrir a Jesús o a su hija Maya, de 9 años —ambos bilingües—, para que realicen la traducción.
“Me gusta ayudar a mi mamá”, dijo Jesús mientras estaba sentado en un columpio en el parque Memorial.
El estudiante, de carácter tímido y con aptitud para las matemáticas, asintió cuando se le preguntó si preferiría que fuera un adulto quien tradujera para su madre; no obstante, señaló que en su escuela no hay muchas personas que puedan hacerlo.
“No hay muchos que hablen español”, comentó Jesús mientras se impulsaba con los pies en el columpio.
Tirando obstáculos
Ramírez señaló que el Distrito Escolar Independiente de El Paso todavía tiene dificultades para ofrecer servicios de traducción adecuados a las familias de habla hispana, lo que complica la participación de algunos padres en el distrito; no obstante, el distrito ha mostrado un compromiso sincero por realizar mejoras.
Ramírez indicó que el formulario en línea que los padres pueden utilizar para solicitar un intérprete es un primer paso; sin embargo, señaló que muchos padres no estaban al tanto de su existencia a tiempo para las conferencias entre padres y maestros en septiembre, y que, además, podría no ser útil para quienes requieren asistencia inmediata.
“La principal observación que hemos recibido es que el proceso lleva tiempo. Si me llaman ahora mismo para recoger a mi hijo porque está enfermo y la enfermera no puede comunicarse conmigo, un enlace en el sitio web no me servirá de nada”, comentó Ramírez.
Joy Esquierdo, experta en educación bilingüe, afirmó que es necesario profundizar en cómo las escuelas pueden interactuar de manera más efectiva con las familias de habla hispana y multilingües.
“Existe, sin duda, una base sólida de investigaciones sobre la correlación entre la participación de los padres y el éxito académico de los estudiantes; pero donde a veces fallamos es en la cuestión de: ¿cómo logramos esto?”, señaló Esquierdo, vicerrectora adjunta de Integración Bilingüe en la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande (UTRGV).
Esquierdo explicó que la mayor parte de la investigación existente se centra en familias de habla inglesa, lo que podría dejar fuera las perspectivas de padres que desean participar en la educación de sus hijos, pero que enfrentan dificultades debido a las barreras lingüísticas —o “diferencias lingüísticas”, como ella prefiere llamarlas—.
Asimismo, destacó que las escuelas deben establecer vínculos con sus comunidades para determinar la mejor forma de apoyar a las familias que hablan idiomas distintos al inglés.
“No existe un enfoque único que sirva para todos los casos. Cada comunidad es distinta, y es fundamental que las escuelas conozcan a las familias y mantengan un diálogo con ellas”, afirmó Esquierdo.
Esquierdo añadió que, si bien las herramientas de traducción basadas en inteligencia artificial y otras tecnologías podrían ayudar a superar las diferencias lingüísticas, es importante que los directivos escolares consulten a la comunidad sobre su implementación y uso. “Podríamos ofrecer todo tipo de aplicaciones, pero si los padres no se sienten cómodos haciendo clic en ellas, tal vez no resulten tan útiles. Por lo tanto, a medida que se comunican y desarrollan esta relación, es posible tener una mejor idea de lo que la comunidad realmente va a utilizar, en lugar de que las escuelas inviertan en algo que quizás no tenga el éxito que esperan”, señaló Esquierdo.
Torres comentó que estaría dispuesta a probar los servicios de traducción del distrito, aunque le hubiera gustado conocer su existencia antes.
“Si se completa el formulario, creo que ellos deberían estar preparados para ayudar a las personas que no hablamos inglés”, dijo Torres.
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Una sensación de frustración y desconcierto invadió a Brenda Torres mientras estaba sentada en la Escuela Primaria Clendenin durante una reunión entre padres y maestros el año pasado, tratando de entender lo que decía el maestro de su hijo, Jesús.
“Dijo todo en inglés y no le entendí nada. Le pregunté si hablaba español, me dijo que no, y me fui sin saber cómo le va al niño”, comentó Torres sobre la reunión con el docente del Distrito Escolar Independiente de El Paso (EPISD, por sus siglas en inglés).
Torres no es la única madre que se ha sentido desinformada sobre lo que ocurre en la escuela de su hijo debido al idioma que habla.
Alrededor de una cuarta parte de los residentes del condado de El Paso afirman hablar inglés “menos que muy bien”, según datos del Censo de los Estados Unidos de 2024. Más del 65% de los hogares en el condado hablan español en casa; este dato responde a la pregunta de si una persona habla un idioma distinto al inglés en su hogar, lo cual no significa necesariamente que no sepan hablar inglés.
Padres de familia hispanohablantes con hijos en el EPISD, quienes hablaron con El Paso Matters, señalaron que han enfrentado barreras lingüísticas al intentar obtener información de la escuela o de los maestros de sus hijos, así como durante actividades y reuniones escolares, tales como jornadas de puertas abiertas, ceremonias de entrega de reconocimientos y reuniones de padres.
Durante la primavera, algunos de estos padres, junto con sus hijos y activistas locales, asistieron a las reuniones de la junta escolar del EPISD para exponer los problemas que han enfrentado y solicitar un mejor acceso a servicios de traducción.
EPISD “tiene un historial de marginar a las familias que no hablan inglés”, afirmó a finales de septiembre Diana Ramírez, madre de familia y activista comunitaria, en declaraciones a El Paso Matters. Ramírez hizo referencia a un esquema de fraude en el que el distrito retuvo a estudiantes de noveno grado con un dominio limitado del inglés para inflar artificialmente los resultados de las pruebas académicas, así como a demandas previas que denunciaban discriminación contra familias hispanas y mexicoamericanas que no hablaban inglés.
“En algunos de estos planteles existe una cultura de intimidación, y menosprecian a los padres que no hablan inglés”, señaló Ramírez. “Hay personas que han sufrido acoso y burlas por hablar español. Creo que es algo con lo que hemos tenido que lidiar en la frontera y que, lamentablemente, sigue presente hoy en día”.
“Ciertamente, la nueva administración no fomenta esto, pero tenemos la responsabilidad de cambiar la cultura”, añadió.
Ramírez colabora con el Amanecer People’s Project, una organización comunitaria que ha abogado por la instalación de nuevos sistemas de aire acondicionado y la mejora de los servicios de traducción en las escuelas de EPISD. También forma parte del Grupo Asesor de Comunicación del distrito —creado en julio—, específicamente en el subcomité de traducción e interpretación, cuya función es ofrecer recomendaciones sobre cómo mejorar la comunicación.
El miembro de la junta escolar Alex Cuellar —quien ha trabajado con integrantes de Amanecer— reconoció que el distrito no siempre ha brindado el apoyo adecuado a los padres que no hablan inglés, ni ha logrado una participación significativa por parte de ellos. No obstante, señaló que su objetivo es corregir esta situación en lugar de detenerse en los errores del pasado.
“Nos encantaría volver al pasado y enmendar los errores; creo que cualquiera querría hacerlo. Pero, de cara al futuro, este es un tema prioritario”, afirmó Cuellar. “Vamos a solucionarlo. Quizás no sea perfecto desde el primer momento, pero le estamos prestando la atención que merece”.
Una auditoría sobre equidad realizada por el EPISD en 2025 reveló que el acceso lingüístico representaba una barrera importante para algunas familias, y que el distrito ofrecía servicios de traducción de manera inconsistente, especialmente dentro de las aulas y durante eventos escolares.
Desde entonces, el EPISD ha puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación y la participación de las familias que no hablan inglés. Esto incluye la creación de una página web donde los padres pueden solicitar un intérprete para sus reuniones con maestros, consejeros y otros miembros del personal escolar.
Cuellar indicó que el distrito también está desarrollando una política que establece cómo comunicarse con las familias que no hablan inglés y cómo brindarles apoyo cuando tengan preguntas o inquietudes.
“El objetivo fundamental es garantizar la mayor participación posible tanto de los padres como de los estudiantes”, concluyó Cuellar. “Si se sienten cómodos, habrá una mayor participación en actividades extracurriculares, y los padres se sentirán a gusto llevando a sus hijos a las escuelas del EPISD”.
La participación de los padres —el proceso mediante el cual las familias y el personal escolar colaboran para apoyar a los estudiantes— se ha relacionado con un mayor rendimiento académico y una reducción de conductas poco saludables, como el consumo de drogas, en los adolescentes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Sin embargo, las investigaciones han revelado que las barreras lingüísticas pueden dificultar que los padres participen en la vida escolar de sus hijos.
En 2019, a nivel nacional, los padres de habla hispana participaron en un 23% menos de eventos escolares, asistieron a un 14% menos de reuniones escolares generales y realizaron labores de voluntariado con una frecuencia que fue la mitad de la registrada entre los padres de habla inglesa, datos recopilados por el Departamento de Educación de los Estados Unidos.
En virtud del Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, las escuelas públicas deben garantizar que todos los estudiantes tengan igualdad de acceso al aprendizaje, incluso si ellos o sus familias no hablan inglés, aunque la ley no mencione explícitamente el idioma.
El año pasado, el Departamento de Educación de los Estados Unidos, bajo la administración Trump, anuló una carta de 2015 que ofrecía orientación sobre cómo las escuelas pueden atender mejor a los estudiantes que están aprendiendo inglés y a los padres con un dominio limitado de dicho idioma. La orientación establecía que las escuelas deben comunicar a los padres la información sobre cualquier programa, servicio o actividad en un idioma que ellos puedan comprender, y que deben responder a cualquier solicitud de los padres para obtener servicios de interpretación.
Si bien se ha eliminado la carta que orientaba a las escuelas sobre cómo cumplir con las leyes federales contra la discriminación, la ley sigue vigente sin cambios.
Las escuelas deben ofrecer servicios de interpretación durante las reuniones de Admisión, Revisión y Salida (conocidas como reuniones ARD, por sus siglas en inglés), en las cuales los padres, los maestros y el personal escolar pueden analizar las adaptaciones necesarias para un estudiante con discapacidad. Asimismo, deben proporcionar un documento —denominado Programa de Educación Individualizada o IEP— que detalle dichas adaptaciones, el cual debe estar disponible en el idioma materno de los padres.
Los distritos escolares de El Paso, Socorro e Ysleta —los tres más grandes del condado— ofrecen los servicios de traducción requeridos para las reuniones ARD y las sesiones de la junta escolar, según informaron funcionarios de los distritos. Estos cuentan con sitios web que pueden traducirse a varios idiomas y publican los anuncios importantes tanto en inglés como en español. Los distritos escolares de El Paso e Ysleta colaboran con proveedores externos para ofrecer servicios de interpretación, mientras que el distrito de Socorro utiliza dispositivos capaces de traducir el lenguaje hablado. Además, los distritos recurren a empleados bilingües —y, en el caso de EPISD, a voluntarios— para facilitar la traducción.
Los tres distritos disponen de una aplicación móvil mediante la cual los padres pueden recibir notificaciones sobre la escuela de sus hijos, tanto en inglés como en español. La aplicación de EPISD permite a los padres enviar mensajes directamente al maestro de su hijo —los cuales pueden traducirse a diversos idiomas—, mientras que la aplicación de SISD incluye una herramienta de interpretación capaz de traducir conversaciones.
Liza Rodríguez, directora de comunicaciones de EPISD, señaló que el distrito ha comenzado a centrarse en mejorar los servicios de interpretación dentro de las escuelas individuales.
“Siempre podemos mejorar; a nivel distrital, en las reuniones de la junta escolar y en eventos de gran escala, ya hemos ofrecido servicios de traducción. Ahora, nuestro objetivo es enfocarnos también en el ámbito de cada plantel escolar”, afirmó Rodríguez.
Este año, EPISD comenzó a utilizar un programa de inteligencia artificial para traducir sus ceremonias de graduación de preparatoria (high school) y puso en marcha una línea de ayuda bilingüe para atender preguntas o inquietudes.
Durante el verano, el distrito también habilitó un formulario en línea para que las familias puedan solicitar servicios de interpretación en las conferencias entre padres y maestros, así como en otras reuniones, indicó Rodríguez.
Anteriormente, los padres debían solicitar estos servicios directamente al maestro o al director de la escuela de sus hijos.
Rodríguez destacó que este formulario permite al distrito prepararse con antelación para la reunión y encontrar a un intérprete que pueda atender las necesidades específicas de los padres. “Si alguien nos contacta a través de nuestro sitio web solicitando apoyo con la traducción, necesitamos tiempo suficiente para asegurarnos de poder brindar esa ayuda, ya sea mediante un proveedor externo o a través de uno de nuestros miembros del personal”, señaló Rodríguez.
Torres mencionó que desconocía que el distrito ofreciera servicios de interpretación y que ha seguido enfrentando barreras lingüísticas en las reuniones escolares ahora que Jesús asiste a la escuela secundaria Wiggs (Wiggs Middle School).
“¿Inglés o español?”, le preguntó un maestro a Torres cuando ella entró al salón de clases de su hijo para una reunión entre padres y maestros el mes pasado; sin embargo, el maestro solo hablaba inglés.
Torres relató que intentaron comunicarse, pero finalmente tuvo que llamar a Ramírez para que actuara como intérprete y así obtener la información que necesitaba sobre la clase de su hijo.
En otras ocasiones, ha tenido que recurrir a Jesús o a su hija Maya, de 9 años —ambos bilingües—, para que realicen la traducción.
“Me gusta ayudar a mi mamá”, dijo Jesús mientras estaba sentado en un columpio en el parque Memorial.
El estudiante, de carácter tímido y con aptitud para las matemáticas, asintió cuando se le preguntó si preferiría que fuera un adulto quien tradujera para su madre; no obstante, señaló que en su escuela no hay muchas personas que puedan hacerlo.
“No hay muchos que hablen español”, comentó Jesús mientras se impulsaba con los pies en el columpio.
Tirando obstáculos
Ramírez señaló que el Distrito Escolar Independiente de El Paso todavía tiene dificultades para ofrecer servicios de traducción adecuados a las familias de habla hispana, lo que complica la participación de algunos padres en el distrito; no obstante, el distrito ha mostrado un compromiso sincero por realizar mejoras.
Ramírez indicó que el formulario en línea que los padres pueden utilizar para solicitar un intérprete es un primer paso; sin embargo, señaló que muchos padres no estaban al tanto de su existencia a tiempo para las conferencias entre padres y maestros en septiembre, y que, además, podría no ser útil para quienes requieren asistencia inmediata.
“La principal observación que hemos recibido es que el proceso lleva tiempo. Si me llaman ahora mismo para recoger a mi hijo porque está enfermo y la enfermera no puede comunicarse conmigo, un enlace en el sitio web no me servirá de nada”, comentó Ramírez.
Joy Esquierdo, experta en educación bilingüe, afirmó que es necesario profundizar en cómo las escuelas pueden interactuar de manera más efectiva con las familias de habla hispana y multilingües.
“Existe, sin duda, una base sólida de investigaciones sobre la correlación entre la participación de los padres y el éxito académico de los estudiantes; pero donde a veces fallamos es en la cuestión de: ¿cómo logramos esto?”, señaló Esquierdo, vicerrectora adjunta de Integración Bilingüe en la Universidad de Texas en el Valle del Río Grande (UTRGV).
Esquierdo explicó que la mayor parte de la investigación existente se centra en familias de habla inglesa, lo que podría dejar fuera las perspectivas de padres que desean participar en la educación de sus hijos, pero que enfrentan dificultades debido a las barreras lingüísticas —o “diferencias lingüísticas”, como ella prefiere llamarlas—.
Asimismo, destacó que las escuelas deben establecer vínculos con sus comunidades para determinar la mejor forma de apoyar a las familias que hablan idiomas distintos al inglés.
“No existe un enfoque único que sirva para todos los casos. Cada comunidad es distinta, y es fundamental que las escuelas conozcan a las familias y mantengan un diálogo con ellas”, afirmó Esquierdo.
Esquierdo añadió que, si bien las herramientas de traducción basadas en inteligencia artificial y otras tecnologías podrían ayudar a superar las diferencias lingüísticas, es importante que los directivos escolares consulten a la comunidad sobre su implementación y uso. “Podríamos ofrecer todo tipo de aplicaciones, pero si los padres no se sienten cómodos haciendo clic en ellas, tal vez no resulten tan útiles. Por lo tanto, a medida que se comunican y desarrollan esta relación, es posible tener una mejor idea de lo que la comunidad realmente va a utilizar, en lugar de que las escuelas inviertan en algo que quizás no tenga el éxito que esperan”, señaló Esquierdo.
Torres comentó que estaría dispuesta a probar los servicios de traducción del distrito, aunque le hubiera gustado conocer su existencia antes.
“Si se completa el formulario, creo que ellos deberían estar preparados para ayudar a las personas que no hablamos inglés”, dijo Torres.
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