Ciudad de México.- Un estudio reciente de la Universidad de Viena revela que el cerebro de los perros genera patrones de actividad distintos al observar expresiones faciales humanas de alegría, tristeza, miedo e ira.
Reconocimiento detallado
Usando resonancias magnéticas, los científicos descubrieron que los perros no solo separan las caras entre «buenas o malas», sino que distinguen emociones negativas específicas como el miedo, la ira y la tristeza.
Ver rostros felices activa áreas del cerebro del perro vinculadas con el procesamiento de recompensas y el placer.
Aunque detectan estos gestos en fotografías, en la vida real los perros complementan la información visual con el tono de voz, el olor y el lenguaje corporal.
Esta habilidad demuestra una capacidad de percepción visual hacia los humanos mucho más avanzada de lo que se creía.
Con información de agencias.
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Ciudad de México.- Un estudio reciente de la Universidad de Viena revela que el cerebro de los perros genera patrones de actividad distintos al observar expresiones faciales humanas de alegría, tristeza, miedo e ira.
Reconocimiento detallado
Usando resonancias magnéticas, los científicos descubrieron que los perros no solo separan las caras entre «buenas o malas», sino que distinguen emociones negativas específicas como el miedo, la ira y la tristeza.
Ver rostros felices activa áreas del cerebro del perro vinculadas con el procesamiento de recompensas y el placer.
Aunque detectan estos gestos en fotografías, en la vida real los perros complementan la información visual con el tono de voz, el olor y el lenguaje corporal.
Esta habilidad demuestra una capacidad de percepción visual hacia los humanos mucho más avanzada de lo que se creía.
Con información de agencias.
Diario MX
