Luego de una trayectoria que suma 26 años, el escritor apuesta por una historia que no termina en su última página: Neto Rebollo y el robo del Código Secreto (Montena) marca el nacimiento de un protagonista pensado para regresar una y otra vez, crecer con sus lectores y construir una saga.
La novela, ilustrada por el monero tapatío Trino Camacho, presenta a un niño aparentemente común: asiste a la escuela, obtiene calificaciones regulares y comparte aventuras con su mejor amiga, pero guarda un secreto que transforma su vida cotidiana: puede hablar con los animales y ellos, aunque no siempre de buena gana, le responden.
Ese don será el punto de partida para resolver un misterio que involucra un código secreto, mientras insectos, perros, gatos y otros animales se convierten en aliados, o en cómplices de una historia en la que el humor y la imaginación sostienen el ritmo de la narración.
«Esta historia obedece principalmente a las ganas de contar una historia divertida, muy cercana a los chicos. La principal función de esta novelita es acercarlos a la lectura porque siento que de pronto los estamos perdiendo», explica Malpica.
Para el autor, Neto Rebollo no nació de una experiencia personal, como ha ocurrido con otros de sus libros, sino del deseo de construir una historia atractiva para nuevas y nuevos lectores.
El poder de hablar con los animales surgió como el elemento fantástico que permitía enriquecer la aventura sin perder de vista la vida cotidiana de un niño mexicano contemporáneo.
«La idea fue escribir una historia divertida, cercana, con la peculiaridad de que este personaje habla con los animales. Se me ocurrió esa característica para darle todavía más sabor a la trama», comenta.
La capacidad de conversar con cualquier especie no convierte a Neto en un superhéroe. Al contrario, los animales suelen burlarse de él, responderle con sarcasmo y complicarle el camino. Ahí es donde Malpica encuentra una fuente permanente de humor.
«Los animales son un poco socarrones, un poco bribones. A ellos les da un poco lo mismo que un niño pueda hablarles, entonces traen muy de bajada al pobre Neto, pero pues eso está pensado para provocar la risa».
El humor, dice el autor, sigue siendo uno de los elementos más importantes de su escritura. En un entorno donde las pantallas disputan la atención de niños y adolescentes, considera indispensable ofrecer historias que diviertan antes de intentar enseñar.
Continuidad literaria
La apuesta de Neto Rebollo y el robo del Código Secreto pasa por construir un personaje con futuro. Desde que presentó el proyecto a la editorial, Montena, Malpica lo concibió como una serie.
«Les dije que traía un proyecto que daba para más. No me atrevo a decir cuántos libros serán, pero sí quería apostar por una saga. Ya está prometida una segunda entrega y ahora iremos viendo hasta dónde puede llegar Neto», remarca.
A esa intención de permanencia se sumó un aliado, Trino. Desde el inicio imaginó que el tipo de humor de la novela necesitaba un ilustrador con un trazo semejante al del caricaturista jalisciense, aunque dudaba que aceptara participar.
«Yo pensaba: ‘¿Quién será como Trino?’, porque imaginaba que estaría muy ocupado. Pero en la editorial dijeron: ‘Primero preguntémosle’. Para sorpresa de todos, aceptó», recuerda el autor.
La colaboración comenzó cuando la historia estaba completamente terminada. Malpica escribió la novela antes de buscar ilustrador; necesitaba convencer primero a la editorial de que el personaje tenía posibilidades de crecer.
Después llegó Trino, quien encontró de inmediato la personalidad gráfica de Neto y del resto de los personajes.
«Todo lo que proponía nos gustaba mucho, tiene muy buena mano y captó la personalidad de todos desde el principio, fue una colaboración muy afortunada y ojalá nos acompañe también en los siguientes libros», resalta el autor.
Con más de 70 títulos publicados, incursiones en la ciencia ficción, la novela negra y el teatro, además de una veintena de premios nacionales e internacionales -entre ellos el White Ravens y el Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil-, Malpica reconoce que el desafío hoy ya no consiste únicamente en escribir buenas historias, sino en competir con un ambiente dominado por las pantallas.
Por ello insiste en que la promoción de la lectura debe involucrar también a padres y maestros.
«Nuestro trabajo como autores es inventar historias atractivas. Después viene convencer a papás y profesores de que vale la pena poner esos libros en las manos de los niños. Ahí está el segundo gran reto».
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Luego de una trayectoria que suma 26 años, el escritor apuesta por una historia que no termina en su última página: Neto Rebollo y el robo del Código Secreto (Montena) marca el nacimiento de un protagonista pensado para regresar una y otra vez, crecer con sus lectores y construir una saga.
La novela, ilustrada por el monero tapatío Trino Camacho, presenta a un niño aparentemente común: asiste a la escuela, obtiene calificaciones regulares y comparte aventuras con su mejor amiga, pero guarda un secreto que transforma su vida cotidiana: puede hablar con los animales y ellos, aunque no siempre de buena gana, le responden.
Ese don será el punto de partida para resolver un misterio que involucra un código secreto, mientras insectos, perros, gatos y otros animales se convierten en aliados, o en cómplices de una historia en la que el humor y la imaginación sostienen el ritmo de la narración.
«Esta historia obedece principalmente a las ganas de contar una historia divertida, muy cercana a los chicos. La principal función de esta novelita es acercarlos a la lectura porque siento que de pronto los estamos perdiendo», explica Malpica.
Para el autor, Neto Rebollo no nació de una experiencia personal, como ha ocurrido con otros de sus libros, sino del deseo de construir una historia atractiva para nuevas y nuevos lectores.
El poder de hablar con los animales surgió como el elemento fantástico que permitía enriquecer la aventura sin perder de vista la vida cotidiana de un niño mexicano contemporáneo.
«La idea fue escribir una historia divertida, cercana, con la peculiaridad de que este personaje habla con los animales. Se me ocurrió esa característica para darle todavía más sabor a la trama», comenta.
La capacidad de conversar con cualquier especie no convierte a Neto en un superhéroe. Al contrario, los animales suelen burlarse de él, responderle con sarcasmo y complicarle el camino. Ahí es donde Malpica encuentra una fuente permanente de humor.
«Los animales son un poco socarrones, un poco bribones. A ellos les da un poco lo mismo que un niño pueda hablarles, entonces traen muy de bajada al pobre Neto, pero pues eso está pensado para provocar la risa».
El humor, dice el autor, sigue siendo uno de los elementos más importantes de su escritura. En un entorno donde las pantallas disputan la atención de niños y adolescentes, considera indispensable ofrecer historias que diviertan antes de intentar enseñar.
Continuidad literaria
La apuesta de Neto Rebollo y el robo del Código Secreto pasa por construir un personaje con futuro. Desde que presentó el proyecto a la editorial, Montena, Malpica lo concibió como una serie.
«Les dije que traía un proyecto que daba para más. No me atrevo a decir cuántos libros serán, pero sí quería apostar por una saga. Ya está prometida una segunda entrega y ahora iremos viendo hasta dónde puede llegar Neto», remarca.
A esa intención de permanencia se sumó un aliado, Trino. Desde el inicio imaginó que el tipo de humor de la novela necesitaba un ilustrador con un trazo semejante al del caricaturista jalisciense, aunque dudaba que aceptara participar.
«Yo pensaba: ‘¿Quién será como Trino?’, porque imaginaba que estaría muy ocupado. Pero en la editorial dijeron: ‘Primero preguntémosle’. Para sorpresa de todos, aceptó», recuerda el autor.
La colaboración comenzó cuando la historia estaba completamente terminada. Malpica escribió la novela antes de buscar ilustrador; necesitaba convencer primero a la editorial de que el personaje tenía posibilidades de crecer.
Después llegó Trino, quien encontró de inmediato la personalidad gráfica de Neto y del resto de los personajes.
«Todo lo que proponía nos gustaba mucho, tiene muy buena mano y captó la personalidad de todos desde el principio, fue una colaboración muy afortunada y ojalá nos acompañe también en los siguientes libros», resalta el autor.
Con más de 70 títulos publicados, incursiones en la ciencia ficción, la novela negra y el teatro, además de una veintena de premios nacionales e internacionales -entre ellos el White Ravens y el Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil-, Malpica reconoce que el desafío hoy ya no consiste únicamente en escribir buenas historias, sino en competir con un ambiente dominado por las pantallas.
Por ello insiste en que la promoción de la lectura debe involucrar también a padres y maestros.
«Nuestro trabajo como autores es inventar historias atractivas. Después viene convencer a papás y profesores de que vale la pena poner esos libros en las manos de los niños. Ahí está el segundo gran reto».
Diario MX
