Chihuahua, Chih.- La Cabalgata Villista volvió a confirmar ayer que su esencia va mucho más allá del recorrido a caballo. Después de casi dos semanas atravesando carreteras, brechas, ranchos y comunidades del estado, la columna llegó a la ciudad de Chihuahua para vivir una de las jornadas más emotivas de su trayecto. Desde muy temprano, los jinetes dejaron el campamento instalado en el Ejido Sacramento para dirigirse a la capital, donde fueron recibidos por familias, aficionados a la charrería y ciudadanos que salieron a las calles para observar el paso de una tradición que, desde hace 31 años, mantiene vivo el legado de Francisco Villa.
El sonido de los cascos sobre el pavimento sustituyó por unas horas el ruido cotidiano de la ciudad. Sombreros levantados en señal de saludo, banderas ondeando y teléfonos celulares capturando cada momento acompañaron el ingreso de los cabalgantes, quienes llegaron con el cansancio acumulado de cientos de kilómetros recorridos, pero también con el orgullo de seguir formando parte de una de las manifestaciones ecuestres más importantes de México. A cada tramo se fueron incorporando nuevos participantes, haciendo crecer el contingente conforme avanzaba hacia el corazón de la capital.
Entre los rostros que llamaron la atención destacó el de Dylan Nevárez, un niño de apenas 12 años que emprendió la travesía desde Ciudad Juárez acompañado por su padre. Durante el camino, mientras el calor y el polvo acompañaban la marcha, el menor se ganó el cariño de los jinetes interpretando canciones regionales mexicanas, convirtiéndose en una muestra de que la Cabalgata Villista también pertenece a las nuevas
generaciones y que el relevo de esta tradición ya comenzó a escribirse.la llegada a Chihuahua también estuvo marcada por un momento de reflexión. Encabezado por el alcalde Marco Bonilla, el contingente realizó un minuto de silencio en memoria de los revolucionarios que perdieron la vida durante la lucha armada y de aquellos cabalgantes que participaron en
ediciones anteriores y que hoy ya no están. El homenaje recordó que, además de honrar la figura de Francisco Villa, la cabalgata también preserva la memoria de quienes hicieron posible que esta tradición creciera año con año.
Detrás del recorrido existe una historia que comenzó hace más de tres décadas. José Salcido Romero recordó que fue su padre, apasionado estudioso de la Revolución Mexicana y orgulloso de ser originario de Parral, quien impulsó esta iniciativa con el propósito de fortalecer la identidad de los chihuahuenses. Aquella primera edición apenas recorrió 37 kilómetros en un solo día, pero con el paso del tiempo fue creciendo hasta convertirse en una travesía de 650 kilómetros distribuidos en 14 jornadas.
Hoy, explicó, la Cabalgata Villista es considerada una de las más importantes del país y continúa ampliando su alcance. A la ruta tradicional se suma una segunda columna proveniente de La Coyotada, en el municipio de Santa María del Oro, Durango, lugar donde nació Francisco Villa. Ese grupo recorre alrededor de 350 kilómetros para encontrarse con los jinetes de Chihuahua, alcanzando entre ambas cabalgatas una distancia cercana a los mil kilómetros, comparable con algunos de los recorridos ecuestres más largos del mundo. El coordinador destacó que uno de los mayores logros del evento es el impacto que genera en las comunidades por donde pasa. Cada pueblo, rancho y ranchería recibe a los cabalgantes ofreciendo alimentos, hospedaje, forraje y distintos servicios, lo que representa una importante derrama económica para cientos de familias. Conforme avanza la columna también se incorporan habitantes de municipios como Villa Ahumada, Moctezuma, Samalayuca y otras localidades, fortaleciendo el carácter regional de la cabalgata.
Salcido Romero explicó que, aunque algunos jinetes concluyen su participación en determinados tramos, otros se integran conforme el recorrido avanza hacia el sur del estado. Después del paso por Chihuahua capital, estimó que el contingente continuará con un promedio cercano a los 300 cabalgantes diarios, aunque para el desfile en la ciudad participaron alrededor de 500 personas a caballo, reflejando el entusiasmo que despierta esta tradición en la capital.
El coordinador también reconoció el esfuerzo físico que representa recorrer largas distancias bajo temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. Señaló que quienes realizan la travesía son personas acostumbradas al trabajo del campo y al cuidado de sus caballos, capaces de enfrentar las condiciones del desierto sin perder el ánimo. Para él, esa resistencia representa el carácter de los chihuahuenses y la fortaleza con la que han preservado sus costumbres durante generaciones.
Más allá del aspecto histórico, aseguró que la Cabalgata Villista se distingue por ser un evento completamente familiar. En el recorrido participan mujeres, niños, jóvenes y adultos mayores que comparten el mismo propósito de mantener vivo el legado revolucionario. Con la llegada a la capital concluyó una de las etapas más significativas del recorrido.
Los cabalgantes arribaron a Palacio de Gobierno, donde cientos de personas los esperaban para dar paso al tradicional desfile rumbo a las instalaciones de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua. Tras cumplir con las actividades en la ciudad, la columna retomará este domingo su camino hacia Hidalgo del Parral, donde el próximo 17 de julio se espera el arribo de entre siete y nueve mil jinetes para participar en las Jornadas Villistas y en uno de los desfiles ecuestres más importantes de México.
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Chihuahua, Chih.- La Cabalgata Villista volvió a confirmar ayer que su esencia va mucho más allá del recorrido a caballo. Después de casi dos semanas atravesando carreteras, brechas, ranchos y comunidades del estado, la columna llegó a la ciudad de Chihuahua para vivir una de las jornadas más emotivas de su trayecto. Desde muy temprano, los jinetes dejaron el campamento instalado en el Ejido Sacramento para dirigirse a la capital, donde fueron recibidos por familias, aficionados a la charrería y ciudadanos que salieron a las calles para observar el paso de una tradición que, desde hace 31 años, mantiene vivo el legado de Francisco Villa.
El sonido de los cascos sobre el pavimento sustituyó por unas horas el ruido cotidiano de la ciudad. Sombreros levantados en señal de saludo, banderas ondeando y teléfonos celulares capturando cada momento acompañaron el ingreso de los cabalgantes, quienes llegaron con el cansancio acumulado de cientos de kilómetros recorridos, pero también con el orgullo de seguir formando parte de una de las manifestaciones ecuestres más importantes de México. A cada tramo se fueron incorporando nuevos participantes, haciendo crecer el contingente conforme avanzaba hacia el corazón de la capital.
Entre los rostros que llamaron la atención destacó el de Dylan Nevárez, un niño de apenas 12 años que emprendió la travesía desde Ciudad Juárez acompañado por su padre. Durante el camino, mientras el calor y el polvo acompañaban la marcha, el menor se ganó el cariño de los jinetes interpretando canciones regionales mexicanas, convirtiéndose en una muestra de que la Cabalgata Villista también pertenece a las nuevas
generaciones y que el relevo de esta tradición ya comenzó a escribirse.la llegada a Chihuahua también estuvo marcada por un momento de reflexión. Encabezado por el alcalde Marco Bonilla, el contingente realizó un minuto de silencio en memoria de los revolucionarios que perdieron la vida durante la lucha armada y de aquellos cabalgantes que participaron en
ediciones anteriores y que hoy ya no están. El homenaje recordó que, además de honrar la figura de Francisco Villa, la cabalgata también preserva la memoria de quienes hicieron posible que esta tradición creciera año con año.
Detrás del recorrido existe una historia que comenzó hace más de tres décadas. José Salcido Romero recordó que fue su padre, apasionado estudioso de la Revolución Mexicana y orgulloso de ser originario de Parral, quien impulsó esta iniciativa con el propósito de fortalecer la identidad de los chihuahuenses. Aquella primera edición apenas recorrió 37 kilómetros en un solo día, pero con el paso del tiempo fue creciendo hasta convertirse en una travesía de 650 kilómetros distribuidos en 14 jornadas.
Hoy, explicó, la Cabalgata Villista es considerada una de las más importantes del país y continúa ampliando su alcance. A la ruta tradicional se suma una segunda columna proveniente de La Coyotada, en el municipio de Santa María del Oro, Durango, lugar donde nació Francisco Villa. Ese grupo recorre alrededor de 350 kilómetros para encontrarse con los jinetes de Chihuahua, alcanzando entre ambas cabalgatas una distancia cercana a los mil kilómetros, comparable con algunos de los recorridos ecuestres más largos del mundo. El coordinador destacó que uno de los mayores logros del evento es el impacto que genera en las comunidades por donde pasa. Cada pueblo, rancho y ranchería recibe a los cabalgantes ofreciendo alimentos, hospedaje, forraje y distintos servicios, lo que representa una importante derrama económica para cientos de familias. Conforme avanza la columna también se incorporan habitantes de municipios como Villa Ahumada, Moctezuma, Samalayuca y otras localidades, fortaleciendo el carácter regional de la cabalgata.
Salcido Romero explicó que, aunque algunos jinetes concluyen su participación en determinados tramos, otros se integran conforme el recorrido avanza hacia el sur del estado. Después del paso por Chihuahua capital, estimó que el contingente continuará con un promedio cercano a los 300 cabalgantes diarios, aunque para el desfile en la ciudad participaron alrededor de 500 personas a caballo, reflejando el entusiasmo que despierta esta tradición en la capital.
El coordinador también reconoció el esfuerzo físico que representa recorrer largas distancias bajo temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. Señaló que quienes realizan la travesía son personas acostumbradas al trabajo del campo y al cuidado de sus caballos, capaces de enfrentar las condiciones del desierto sin perder el ánimo. Para él, esa resistencia representa el carácter de los chihuahuenses y la fortaleza con la que han preservado sus costumbres durante generaciones.
Más allá del aspecto histórico, aseguró que la Cabalgata Villista se distingue por ser un evento completamente familiar. En el recorrido participan mujeres, niños, jóvenes y adultos mayores que comparten el mismo propósito de mantener vivo el legado revolucionario. Con la llegada a la capital concluyó una de las etapas más significativas del recorrido.
Los cabalgantes arribaron a Palacio de Gobierno, donde cientos de personas los esperaban para dar paso al tradicional desfile rumbo a las instalaciones de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua. Tras cumplir con las actividades en la ciudad, la columna retomará este domingo su camino hacia Hidalgo del Parral, donde el próximo 17 de julio se espera el arribo de entre siete y nueve mil jinetes para participar en las Jornadas Villistas y en uno de los desfiles ecuestres más importantes de México.
Diario MX
