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  cultura  Gasolina al doble en EP… con igual salario
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Gasolina al doble en EP… con igual salario

marketingmarketing—4 de octubre de 2026
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El Paso— Para los estadounidenses, cada dólar cuenta en medio de los apuros económicos del país.
La guerra de Estados Unidos contra Irán, los aranceles impuestos a países como México, la inflación y el salario que no incrementa, han pegado en el bolsillo de los paseños.
Lo que más han resentido es el aumento de la gasolina ya que cargan sus vehículos con la misma cantidad de galones, pero a mayor costo.
Mientras que los precios de insumos y productos han subido en el último año, el salario mínimo en Texas permanece en 7 dólares con 25 centavos (133.40 pesos, a un tipo de cambio de 18.40) por hora, como se estableció desde el 24 de julio de 2009.

“Todo subió y no sabemos para cuándo vaya a bajar”, comenta Daniela Castro, una madre de familia de 32 años, quien trabaja como empacadora en un centro de almacenamiento y distribución.
En Texas, aunque el salario mínimo es de 7.25 dólares por hora, a los meseros que reciben propinas les pagan 2.13 y 4.25 (39.19 y 78.20 pesos) y a jóvenes menores de 20 años durante sus primeros 90 días de empleo.

De acuerdo con Tom Fullerton, profesor del Departamento de Economía y Finanzas en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), el mayor salario mínimo en Estados Unidos es el de Washington, D. C. y se ubica en 17.95 dólares (330.28 pesos) por hora.

Fullerton precisó que aunque Estados Unidos enfrenta problemas fiscales muy severos y las tasas de interés están en auge, con una tasa de desempleo de 4.2 por ciento, no existe una crisis económica.

“No es descartable la posibilidad de una recesión económica, pero todavía no se ha desatado”.

En el caso de Castro, originaria de El Paso, le pagan 20.10 dólares (369.84 pesos) por hora, con lo que a la semana por 40 horas percibe 804 dólares (14 mil 793.60 pesos), pero el monto se reduce por los impuestos que le descuentan.

Aunque gana más que quienes reciben sólo el salario mínimo, la libra apenas en sus gastos, por lo que para no tener preocupaciones económicas opta por laborar más tiempo.

“Si yo no meto horas extras, no la hago”, asegura Castro, madre de un niño de 8 años, quien se ha fijado que a la semana le queden al menos 100 dólares (mil 840 pesos) libres.

“Sí o sí, a fuerza, tengo que trabajar horas extras al menos dos semanas al mes porque si trabajo lo normal, sí estaría bien corta. Si hago mis horas normales, sí me la veo difícil”.

Los últimos 15 días trabajó menos de su horario habitual por una situación de salud, lo que le impactará en sus proyecciones.

“Por ejemplo este cheque no lo voy a ver porque ya me toca la renta”, refiere, pero gracias a que puede sumar más tiempo, podrá recuperarse en sus gastos, al superar los mil dólares (18 mil 400 pesos) por semana.

Aunque a veces no queda ni al ras con sus egresos, agradece que tiene trabajo donde percibe más del mínimo e incluso desde su punto de vista, vive bien.

Sus gastos más fuertes son la renta de su vivienda en el Este de la ciudad por 975 dólares (17 mil 940 pesos) por mes y de una camioneta que compró a crédito por 500 dólares (9 mil 200 pesos) también cada 30 días.

“Sí está pesado”, reconoce mientras recuerda que suele acudir con su familia a comer a Ciudad Juárez, pero últimamente no se ha podido.

También suele guardar un poco para antojos de su hijo. En las últimas dos semanas optó por economizar, toda vez que también ha observado que los servicios domiciliarios han subido.

Recientemente en su trabajo le subieron un dólar (18.40 pesos) por hora, que aunque algunas personas le comentaron que es muy poco, ella lo valora porque al hacer la suma le es de ayuda.

“Ese dólar me va a servir muy bien”, comenta a la vez que revisa los “bills” en su sala.

¿Y de gasolina cuánto paga?, se le pregunta.

“¡Ni me digas!”, responde con una risa nerviosa.

Su camioneta actual, una Volkswagen Atlas con motor de 6 cilindros, que adquirió recientemente, la carga con poco más de 70 dólares (mil 288 pesos) por semana, pero en meses pasados solía pagar unos 50 dólares (920 pesos) a una Ford Bronco.

“Pero era cuando estaba la gasolina en 2 dólares y algo”, rememora Castro, quien además ha restringido sus actividades de esparcimiento.

“Yo me pregunto: ¿cuándo van a bajarle a la gasolina?”.

En su caso le pone la Unleaded Plus, que está en 4.64 dólares (85.37 pesos) en los últimos días.

Para ahorrar, opta por cruzar a Ciudad Juárez a realizar sus compras en un supermercado.

“Por ejemplo como con 120 dólares (2 mil 208 pesos) o 150, y me llenaba todo el refri; aquí por ejemplo ayer que compré unas cuatro cosas eran como 40 dólares (736 pesos), yo dije: ‘¡Santo Dios!’.

Con lo que compra en Juárez le alcanza para una semana y a veces hasta para 15 días, no así en El Paso.

En la última semana compró carne y pollo, que junto con otros productos eran cinco cosas en total.

“Fueron espárragos, una bolsa de comida china, pollo, carne molida y unos sándwiches de nieve y fueron como 34 dólares (625.60 pesos), fueron cinco cosas”.

A veces sí compra alguna carne en El Paso, que sale similar a Juárez.

“Pero siento que lo de fruta y verdura sí está más barato allá”.

Supera al precio nacional

La guerra de Estados Unidos contra Irán inició el 28 de febrero de 2026. Días antes, el 25 del mismo mes, la gasolina Regular sin plomo costaba en promedio 2.83 dólares (52.07 pesos) por galón y el diésel 3.54 dólares (65.13 pesos) por galón.

Pero ahora, en los últimos días de septiembre, la gasolina subió a 4.20 dólares (77.28 pesos) por galón y el diésel a 5.88 dólares (108.19 pesos).
Fullerton indica que generalmente el precio de la gasolina en esta ciudad fronteriza es menor que el promedio nacional.

“Sin embargo, casi siempre ocurren algunos episodios cada año, durante los cuales el precio aquí supera al precio nacional”, explica el académico. “En estos días, se observa uno de esos episodios tanto aquí como en Albuquerque”.

El especialista en economía cita que el promedio nacional de la gasolina sin plomo en Estados Unidos es, al 30 de septiembre de este 2026, de 4.40 dólares (80.96 pesos) por galón, mientras que antes del conflicto bélico, al 27 de febrero, el precio era de 2.93 dólares (53.91 pesos).

Cuestionado sobre cuál es el impacto en Estados Unidos luego de la guerra contra Irán, refiere que los márgenes de rentabilidad para agricultura, manufacturas, minería, logística y construcción son menores por consecuencia de los incrementos en el precio del diésel.

“Las tasas hipotecarias ahora superan 7 por ciento para contratos convencionales de 30 años por consecuencia del incremento en la tasa inflacionaria”, puntualiza.

Sobre cómo estaba Estados Unidos y cómo está ahora, cálculos contrafactuales de Steven Fullerton, economista y director asociado del Proyecto de Modelaje Fronterizo de UTEP, cuantifican el impacto sobre gastos familiares en Estados Unidos.

En promedio, cada familia en Estados Unidos ha pagado alrededor de 826 dólares (15 mil 198 pesos) en cobros adicionales energéticos a comparación de lo que pagaban a estas alturas del 2025, según tales cálculos contrafactuales, que son análisis que evalúan qué habría pasado si las decisiones o eventos pasados hubieran sido diferentes.

En El Paso, el estimado correspondiente es de 738 dólares (13 mil 579 pesos) porque no se utiliza aceite de calefacción durante los meses de temperaturas bajas.

Por otro lado, la inflación también vino a asestar un golpe a la economía fronteriza.
Fullerton apunta que el incremento en la inflación durante la guerra es aproximadamente 70 puntos de base.

“A estas alturas del 2025 se ubicaba en 2.34 por ciento y ahora se ubica en 3.04 por ciento”, indica el académico.

Alimentos, por los cielos

Otro daño colateral ha sido lo que pagan los estadounidenses en las cajas de los supermercados.

Las categorías de alimentos que demuestran los incrementos de precios más elevados son verduras y frutas frescas, así como café y carnes bovinas.

“En particular, los precios de los tomates demuestran un aumento de 31 por ciento en lo que va del año 2026”, expone Fullerton.

“Alguna parte de estos incrementos se atribuyen a los aranceles que ha implementado la Casa Blanca”.

Además, la tasa inflacionaria ha superado el cambio en el salario promedio de Estados Unidos en 30 puntos de base (0.3 puntos porcentuales).

Respecto al diésel, durante el 2025 en El Paso, el precio promedio fue de 3.30 dólares (60.72 pesos) por galón, mientras que en septiembre de 2026, el estimado correspondiente es de 4.58 dólares (84.27 pesos).

¿Cuál ha sido el impacto de los aranceles?, se le interroga a Fullerton.

“Los efectos inflacionarios de los aranceles es moderado porque muchas empresas escogieron disminuir sus márgenes de rentabilidad”, subraya.
“Todavía no se finalizan estos cálculos y existe incertidumbre sobre los datos preliminares”.

‘Ya ni quiero ver los recibos’

La paseña Daniela Castro también piensa que los servicios han ido subiendo.

Por ejemplo de luz pagó en junio 99.93 dólares (mil 838 pesos) mientras que en el mes de septiembre 198 dólares (3 mil 643 pesos).

“Es un chorro”, se queja. “Ya ni quiero ver los recibos. De hecho ya no estoy prendiendo el aire porque aparte ya está fresco”.

Aunque apenas “sale tablas”, ganar poco más de 20 dólares (368 pesos) por hora está muy por encima de otros salarios, como áreas del Centro, donde refiere, pagan el mínimo de 7.25 (133.40 pesos).

“Yo no sé cómo le hacen, ¡Ay, no!”.

Aunque gana poco más de 800 dólares (14 mil 720 pesos) por semana, le quitan impuestos de Federal Income Tax (impuesto federal sobre los ingresos o la renta), de Seguro Social y de Medicare, por lo que le quedan 678 dólares (12 mil 745 pesos).

Hemos limitado muchas cosas: pensionado estadounidense

A Richmond Brackeen, un estadounidense de 65 años, el incremento a la gasolina y otros productos lo han obligado a limitarse en su dinámica económica.

“Pues he dejado de hacer muchas cosas, pues está limitado el dinero porque lo tengo que ocupar en otras cosas (…) en gastos de la casa”, comenta el paseño en entrevista.

Ha tenido que ajustarse más, por ejemplo en las salidas a pasear. “Las diversiones que hacía uno, que al cine, se han limitado”.

Si antes salía una vez a la semana a ver películas con su esposa, ahora va una vez al mes, y cuando ha ido, ha notado que invierte unos 80 dólares (mil 472 pesos), cuando antes era menos.

“No, pues ahora casi ni voy”, indica el pensionado.

Actualmente le pone a su Ford F-250 de 8 cilindros entre 45 y 50 dólares (828 y 920 pesos), cuando anteriormente solía pagar 25 dólares (460 pesos).

“La lleno con eso porque no dejo que pase de medio tanque”, explica Brackeen. “Ahora es doble, más del doble”.

De vez en cuando, Brackeen también manejaba hacia el estado de Nuevo México para distraerse, pero ahora con el aumento de la gasolina lo evita.

“Por ejemplo, vamos a Las Cruces, nomás a ver, nomás pa’ salir y distraer la mente un poco”, expone al recordar que cambió sus momentos de diversión.

Al momento de pagar el mandado en las cajas de los supermercados también ha visto cómo han crecido los precios.

De pagar, recuerda, unos 40 o 50 dólares (736 o 920 pesos) por semana en unas cinco bolsas con productos básicos como pan, tortilla, huevo y otros alimentos, ahora cuesta aproximadamente el doble.

“Pero ahora ya le limitamos mucho porque ya esa misma cantidad de mandado ya sale como en 80, 90 dólares (mil 472, mil 656 pesos)”, dijo.

Al recorrer los anaqueles de las tiendas, ha visto que algunos productos se han disparado, como la carne, el pollo y artículos de aseo personal.
Su esposa trata de buscar las mejores ofertas.

“Ahí anda economizando también para que, pues ni modo, si aquí venden esto a 5 dólares (92 pesos) y aquí lo venden en 2 (36.80 pesos) pues, ¿you know?”.

“Va uno y busca donde puede uno, pues las ofertas y pues uno se cuida mucho pa’ evitar muchas cosas”, expresó.

¿Es algo que ha afectado a los estadounidenses toda esta situación?, se le pregunta.

“Nos ha afectado a todos, a todos ya; ya uno se pone pues como límites, así que antes pudiera decir uno ‘pues voy y gasto 10, 15 dólares (184, 276 pesos)’, ahora ya dice uno ‘no, mejor lo guardo pa’ otra cosa, lo guardo pa’ la gas, lo guardo para pues para otras cosas más necesarias”.

A pesar de los problemas que enfrenta el país, considera que Estados Unidos sigue siendo fuerte.

“Pero lo único que se dificulta es la economía porque todo ha subido, la gas, los precios de la tienda, los cobros de la casa, el agua, la luz, el gas”.Para evitar pagar más en servicios como electricidad, trata de eficientar más.

“Porque pues uno dice ‘no, no hay que dejar la luz prendida’, pues uno se va ajustando”, dijo.

Antes por ejemplo, podía dejar la luz prendida de algún cuarto que no usaba con frecuencia. “Ahora se apagan las luces; el aire que usa mucha luz ahora estos días que ha estado este verano que pasamos, que ha estado el calorón tremendo”.

Pese a que considera que “todo ha subido”, está convencido de que mejorará la situación.

“Esperamos lo mejor, esperamos pidiéndole a Dios que todo se regularice. Ojalá en estos tres meses, pa’l fin del año, todos nosotros esperamos lo que se dice: ‘no hay que empezar el otro año como terminamos el otro’”, afirma.
Cuestionado sobre si con los aranceles que puso a México y Canadá ha visto una afectación, menciona que sí.

“Porque pues antes Canadá, México, antes se cambiaban muchas cosas y se vendían y se compraban y todo”, lamenta Brackeen, quien ve el costo en accesorios personales como un par de zapatos.

“Antes iba yo y compraba un par de botas pa’ trabajar, costaban 50 dólares (920 pesos) si quería uno de buena calidad, y ahora olvídese”.
“Pues están a 100 dólares (mil 840 pesos) ya ahora, botas nuevas, zapatos”.

Sin embargo considera que cada individuo enfrenta sus propias situaciones.
“Una gente gana más dinero que otra… pero de todos modos nos va a afectar en una forma”, indica el padre de tres hijos que a su vez han formado sus propias familias.

El paseño ve esperanza en que todo volverá a su cauce normal, sobre todo por las familias que batallan.
“Le pedimos a Dios en todo, que esta economía, que todo se componga, tenemos que ver una mejoración (sic) o algo, que se mejore”, clama el texano.
También redujo la opción de ir de compras.
“Que diga uno ‘voy a ir a comprarme un pantalón ahora’, o mi señora ‘voy a comprarme un vestido, un pantalón, una blusa’, pues ahora ya la piensa uno”, reflexiona. “Ahora dice uno ‘o me compro o lo guardo pa’ los gastos de la semana”, asevera. “Pues uno se tiene que limitar, se tiene que acoplar a su gasto”.
También ha sido mesurado para tener un ahorro en caso de requerirse una atención médica imprevista.
“Pues accidentes pasan y uno tiene que ir a gastar”, resalta Brackeen, quien se “pone trucha” para evitar enfermarse, lo cual considera es otra forma de ahorrar, así como alimentarse bien.
“Estamos aquí todos, todos viviendo aquí, nomás luchando por la vida de uno, tratando de hacer lo mejor que puede uno, ¿qué hacemos? A seguirle”.

‘Nunca alcanzo a llenar el tanque’

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Bernardo, una trabajador de limpieza, generalmente no llena el tanque de gasolina de su vehículo porque no le alcanza.
Antes del conflicto armado, ponía unos 20 dólares (368 pesos) de gasolina cada semana, pero ahora paga más de 50 (920 pesos).
“Nunca lo lleno, siempre me falta”, dice sobre su camioneta de 4 cilindros, una Nissan Frontier.
Aunque ha visto cómo han subido los precios, él sigue ganando 9.50 dólares (174.80 pesos) por hora, en una jornada laboral de 40 horas a la semana.
Cada dos semanas recibe un cheque de 760 dólares (13 mil 984 pesos) con la que subsiste.
¿Le alcanza?, se le interroga.
“No, pero no hay de otra, necesitas sobrevivir”.
De luz paga 45 dólares (828 pesos) por mes, 80 (mil 472 pesos) de agua y 40 (736 pesos) de gas, pero piensa que es mucho lo que paga tomando en cuenta que generalmente está trabajando fuera de su casa.
De mandado compra entre 80 y 100 dólares (mil 472 y mil 840 pesos) por semana, a veces 140 (2 mil 576 pesos).
Antes pagaba unos 60 dólares (mil 104 peos) y ahora entre 100 y 120 (mil 840 y 2 mil 208 pesos). “Muy poquita carne, no puedo comprar. Necesitas sobrevivir”.
Lo que suele hacer es ir a comprar a Ranch Market Zaragoza, donde adquiere frutas frescas.
En ropa y zapatos gasta unos 100 dólares (mil 840 pesos) por mes. “No puedo comprar muchas cosas, yo no comprar. Carne olvídate”.
En su dieta, lo que hace es comprar pollo en lugar de carne de res.
Según él, antes compraba cuatro paquetes de carne molida en 19 dólares (349.60 pesos) y ahora son tres en 28 dólares (515.20 pesos).

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El Paso— Para los estadounidenses, cada dólar cuenta en medio de los apuros económicos del país.
La guerra de Estados Unidos contra Irán, los aranceles impuestos a países como México, la inflación y el salario que no incrementa, han pegado en el bolsillo de los paseños.
Lo que más han resentido es el aumento de la gasolina ya que cargan sus vehículos con la misma cantidad de galones, pero a mayor costo.
Mientras que los precios de insumos y productos han subido en el último año, el salario mínimo en Texas permanece en 7 dólares con 25 centavos (133.40 pesos, a un tipo de cambio de 18.40) por hora, como se estableció desde el 24 de julio de 2009.

“Todo subió y no sabemos para cuándo vaya a bajar”, comenta Daniela Castro, una madre de familia de 32 años, quien trabaja como empacadora en un centro de almacenamiento y distribución.
En Texas, aunque el salario mínimo es de 7.25 dólares por hora, a los meseros que reciben propinas les pagan 2.13 y 4.25 (39.19 y 78.20 pesos) y a jóvenes menores de 20 años durante sus primeros 90 días de empleo.

De acuerdo con Tom Fullerton, profesor del Departamento de Economía y Finanzas en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), el mayor salario mínimo en Estados Unidos es el de Washington, D. C. y se ubica en 17.95 dólares (330.28 pesos) por hora.

Fullerton precisó que aunque Estados Unidos enfrenta problemas fiscales muy severos y las tasas de interés están en auge, con una tasa de desempleo de 4.2 por ciento, no existe una crisis económica.

“No es descartable la posibilidad de una recesión económica, pero todavía no se ha desatado”.

En el caso de Castro, originaria de El Paso, le pagan 20.10 dólares (369.84 pesos) por hora, con lo que a la semana por 40 horas percibe 804 dólares (14 mil 793.60 pesos), pero el monto se reduce por los impuestos que le descuentan.

Aunque gana más que quienes reciben sólo el salario mínimo, la libra apenas en sus gastos, por lo que para no tener preocupaciones económicas opta por laborar más tiempo.

“Si yo no meto horas extras, no la hago”, asegura Castro, madre de un niño de 8 años, quien se ha fijado que a la semana le queden al menos 100 dólares (mil 840 pesos) libres.

“Sí o sí, a fuerza, tengo que trabajar horas extras al menos dos semanas al mes porque si trabajo lo normal, sí estaría bien corta. Si hago mis horas normales, sí me la veo difícil”.

Los últimos 15 días trabajó menos de su horario habitual por una situación de salud, lo que le impactará en sus proyecciones.

“Por ejemplo este cheque no lo voy a ver porque ya me toca la renta”, refiere, pero gracias a que puede sumar más tiempo, podrá recuperarse en sus gastos, al superar los mil dólares (18 mil 400 pesos) por semana.

Aunque a veces no queda ni al ras con sus egresos, agradece que tiene trabajo donde percibe más del mínimo e incluso desde su punto de vista, vive bien.

Sus gastos más fuertes son la renta de su vivienda en el Este de la ciudad por 975 dólares (17 mil 940 pesos) por mes y de una camioneta que compró a crédito por 500 dólares (9 mil 200 pesos) también cada 30 días.

“Sí está pesado”, reconoce mientras recuerda que suele acudir con su familia a comer a Ciudad Juárez, pero últimamente no se ha podido.

También suele guardar un poco para antojos de su hijo. En las últimas dos semanas optó por economizar, toda vez que también ha observado que los servicios domiciliarios han subido.

Recientemente en su trabajo le subieron un dólar (18.40 pesos) por hora, que aunque algunas personas le comentaron que es muy poco, ella lo valora porque al hacer la suma le es de ayuda.

“Ese dólar me va a servir muy bien”, comenta a la vez que revisa los “bills” en su sala.

¿Y de gasolina cuánto paga?, se le pregunta.

“¡Ni me digas!”, responde con una risa nerviosa.

Su camioneta actual, una Volkswagen Atlas con motor de 6 cilindros, que adquirió recientemente, la carga con poco más de 70 dólares (mil 288 pesos) por semana, pero en meses pasados solía pagar unos 50 dólares (920 pesos) a una Ford Bronco.

“Pero era cuando estaba la gasolina en 2 dólares y algo”, rememora Castro, quien además ha restringido sus actividades de esparcimiento.

“Yo me pregunto: ¿cuándo van a bajarle a la gasolina?”.

En su caso le pone la Unleaded Plus, que está en 4.64 dólares (85.37 pesos) en los últimos días.

Para ahorrar, opta por cruzar a Ciudad Juárez a realizar sus compras en un supermercado.

“Por ejemplo como con 120 dólares (2 mil 208 pesos) o 150, y me llenaba todo el refri; aquí por ejemplo ayer que compré unas cuatro cosas eran como 40 dólares (736 pesos), yo dije: ‘¡Santo Dios!’.

Con lo que compra en Juárez le alcanza para una semana y a veces hasta para 15 días, no así en El Paso.

En la última semana compró carne y pollo, que junto con otros productos eran cinco cosas en total.

“Fueron espárragos, una bolsa de comida china, pollo, carne molida y unos sándwiches de nieve y fueron como 34 dólares (625.60 pesos), fueron cinco cosas”.

A veces sí compra alguna carne en El Paso, que sale similar a Juárez.

“Pero siento que lo de fruta y verdura sí está más barato allá”.

Supera al precio nacional

La guerra de Estados Unidos contra Irán inició el 28 de febrero de 2026. Días antes, el 25 del mismo mes, la gasolina Regular sin plomo costaba en promedio 2.83 dólares (52.07 pesos) por galón y el diésel 3.54 dólares (65.13 pesos) por galón.

Pero ahora, en los últimos días de septiembre, la gasolina subió a 4.20 dólares (77.28 pesos) por galón y el diésel a 5.88 dólares (108.19 pesos).
Fullerton indica que generalmente el precio de la gasolina en esta ciudad fronteriza es menor que el promedio nacional.

“Sin embargo, casi siempre ocurren algunos episodios cada año, durante los cuales el precio aquí supera al precio nacional”, explica el académico. “En estos días, se observa uno de esos episodios tanto aquí como en Albuquerque”.

El especialista en economía cita que el promedio nacional de la gasolina sin plomo en Estados Unidos es, al 30 de septiembre de este 2026, de 4.40 dólares (80.96 pesos) por galón, mientras que antes del conflicto bélico, al 27 de febrero, el precio era de 2.93 dólares (53.91 pesos).

Cuestionado sobre cuál es el impacto en Estados Unidos luego de la guerra contra Irán, refiere que los márgenes de rentabilidad para agricultura, manufacturas, minería, logística y construcción son menores por consecuencia de los incrementos en el precio del diésel.

“Las tasas hipotecarias ahora superan 7 por ciento para contratos convencionales de 30 años por consecuencia del incremento en la tasa inflacionaria”, puntualiza.

Sobre cómo estaba Estados Unidos y cómo está ahora, cálculos contrafactuales de Steven Fullerton, economista y director asociado del Proyecto de Modelaje Fronterizo de UTEP, cuantifican el impacto sobre gastos familiares en Estados Unidos.

En promedio, cada familia en Estados Unidos ha pagado alrededor de 826 dólares (15 mil 198 pesos) en cobros adicionales energéticos a comparación de lo que pagaban a estas alturas del 2025, según tales cálculos contrafactuales, que son análisis que evalúan qué habría pasado si las decisiones o eventos pasados hubieran sido diferentes.

En El Paso, el estimado correspondiente es de 738 dólares (13 mil 579 pesos) porque no se utiliza aceite de calefacción durante los meses de temperaturas bajas.

Por otro lado, la inflación también vino a asestar un golpe a la economía fronteriza.
Fullerton apunta que el incremento en la inflación durante la guerra es aproximadamente 70 puntos de base.

“A estas alturas del 2025 se ubicaba en 2.34 por ciento y ahora se ubica en 3.04 por ciento”, indica el académico.

Alimentos, por los cielos

Otro daño colateral ha sido lo que pagan los estadounidenses en las cajas de los supermercados.

Las categorías de alimentos que demuestran los incrementos de precios más elevados son verduras y frutas frescas, así como café y carnes bovinas.

“En particular, los precios de los tomates demuestran un aumento de 31 por ciento en lo que va del año 2026”, expone Fullerton.

“Alguna parte de estos incrementos se atribuyen a los aranceles que ha implementado la Casa Blanca”.

Además, la tasa inflacionaria ha superado el cambio en el salario promedio de Estados Unidos en 30 puntos de base (0.3 puntos porcentuales).

Respecto al diésel, durante el 2025 en El Paso, el precio promedio fue de 3.30 dólares (60.72 pesos) por galón, mientras que en septiembre de 2026, el estimado correspondiente es de 4.58 dólares (84.27 pesos).

¿Cuál ha sido el impacto de los aranceles?, se le interroga a Fullerton.

“Los efectos inflacionarios de los aranceles es moderado porque muchas empresas escogieron disminuir sus márgenes de rentabilidad”, subraya.
“Todavía no se finalizan estos cálculos y existe incertidumbre sobre los datos preliminares”.

‘Ya ni quiero ver los recibos’

La paseña Daniela Castro también piensa que los servicios han ido subiendo.

Por ejemplo de luz pagó en junio 99.93 dólares (mil 838 pesos) mientras que en el mes de septiembre 198 dólares (3 mil 643 pesos).

“Es un chorro”, se queja. “Ya ni quiero ver los recibos. De hecho ya no estoy prendiendo el aire porque aparte ya está fresco”.

Aunque apenas “sale tablas”, ganar poco más de 20 dólares (368 pesos) por hora está muy por encima de otros salarios, como áreas del Centro, donde refiere, pagan el mínimo de 7.25 (133.40 pesos).

“Yo no sé cómo le hacen, ¡Ay, no!”.

Aunque gana poco más de 800 dólares (14 mil 720 pesos) por semana, le quitan impuestos de Federal Income Tax (impuesto federal sobre los ingresos o la renta), de Seguro Social y de Medicare, por lo que le quedan 678 dólares (12 mil 745 pesos).

Hemos limitado muchas cosas: pensionado estadounidense

A Richmond Brackeen, un estadounidense de 65 años, el incremento a la gasolina y otros productos lo han obligado a limitarse en su dinámica económica.

“Pues he dejado de hacer muchas cosas, pues está limitado el dinero porque lo tengo que ocupar en otras cosas (…) en gastos de la casa”, comenta el paseño en entrevista.

Ha tenido que ajustarse más, por ejemplo en las salidas a pasear. “Las diversiones que hacía uno, que al cine, se han limitado”.

Si antes salía una vez a la semana a ver películas con su esposa, ahora va una vez al mes, y cuando ha ido, ha notado que invierte unos 80 dólares (mil 472 pesos), cuando antes era menos.

“No, pues ahora casi ni voy”, indica el pensionado.

Actualmente le pone a su Ford F-250 de 8 cilindros entre 45 y 50 dólares (828 y 920 pesos), cuando anteriormente solía pagar 25 dólares (460 pesos).

“La lleno con eso porque no dejo que pase de medio tanque”, explica Brackeen. “Ahora es doble, más del doble”.

De vez en cuando, Brackeen también manejaba hacia el estado de Nuevo México para distraerse, pero ahora con el aumento de la gasolina lo evita.

“Por ejemplo, vamos a Las Cruces, nomás a ver, nomás pa’ salir y distraer la mente un poco”, expone al recordar que cambió sus momentos de diversión.

Al momento de pagar el mandado en las cajas de los supermercados también ha visto cómo han crecido los precios.

De pagar, recuerda, unos 40 o 50 dólares (736 o 920 pesos) por semana en unas cinco bolsas con productos básicos como pan, tortilla, huevo y otros alimentos, ahora cuesta aproximadamente el doble.

“Pero ahora ya le limitamos mucho porque ya esa misma cantidad de mandado ya sale como en 80, 90 dólares (mil 472, mil 656 pesos)”, dijo.

Al recorrer los anaqueles de las tiendas, ha visto que algunos productos se han disparado, como la carne, el pollo y artículos de aseo personal.
Su esposa trata de buscar las mejores ofertas.

“Ahí anda economizando también para que, pues ni modo, si aquí venden esto a 5 dólares (92 pesos) y aquí lo venden en 2 (36.80 pesos) pues, ¿you know?”.

“Va uno y busca donde puede uno, pues las ofertas y pues uno se cuida mucho pa’ evitar muchas cosas”, expresó.

¿Es algo que ha afectado a los estadounidenses toda esta situación?, se le pregunta.

“Nos ha afectado a todos, a todos ya; ya uno se pone pues como límites, así que antes pudiera decir uno ‘pues voy y gasto 10, 15 dólares (184, 276 pesos)’, ahora ya dice uno ‘no, mejor lo guardo pa’ otra cosa, lo guardo pa’ la gas, lo guardo para pues para otras cosas más necesarias”.

A pesar de los problemas que enfrenta el país, considera que Estados Unidos sigue siendo fuerte.

“Pero lo único que se dificulta es la economía porque todo ha subido, la gas, los precios de la tienda, los cobros de la casa, el agua, la luz, el gas”.Para evitar pagar más en servicios como electricidad, trata de eficientar más.

“Porque pues uno dice ‘no, no hay que dejar la luz prendida’, pues uno se va ajustando”, dijo.

Antes por ejemplo, podía dejar la luz prendida de algún cuarto que no usaba con frecuencia. “Ahora se apagan las luces; el aire que usa mucha luz ahora estos días que ha estado este verano que pasamos, que ha estado el calorón tremendo”.

Pese a que considera que “todo ha subido”, está convencido de que mejorará la situación.

“Esperamos lo mejor, esperamos pidiéndole a Dios que todo se regularice. Ojalá en estos tres meses, pa’l fin del año, todos nosotros esperamos lo que se dice: ‘no hay que empezar el otro año como terminamos el otro’”, afirma.
Cuestionado sobre si con los aranceles que puso a México y Canadá ha visto una afectación, menciona que sí.

“Porque pues antes Canadá, México, antes se cambiaban muchas cosas y se vendían y se compraban y todo”, lamenta Brackeen, quien ve el costo en accesorios personales como un par de zapatos.

“Antes iba yo y compraba un par de botas pa’ trabajar, costaban 50 dólares (920 pesos) si quería uno de buena calidad, y ahora olvídese”.
“Pues están a 100 dólares (mil 840 pesos) ya ahora, botas nuevas, zapatos”.

Sin embargo considera que cada individuo enfrenta sus propias situaciones.
“Una gente gana más dinero que otra… pero de todos modos nos va a afectar en una forma”, indica el padre de tres hijos que a su vez han formado sus propias familias.

El paseño ve esperanza en que todo volverá a su cauce normal, sobre todo por las familias que batallan.
“Le pedimos a Dios en todo, que esta economía, que todo se componga, tenemos que ver una mejoración (sic) o algo, que se mejore”, clama el texano.
También redujo la opción de ir de compras.
“Que diga uno ‘voy a ir a comprarme un pantalón ahora’, o mi señora ‘voy a comprarme un vestido, un pantalón, una blusa’, pues ahora ya la piensa uno”, reflexiona. “Ahora dice uno ‘o me compro o lo guardo pa’ los gastos de la semana”, asevera. “Pues uno se tiene que limitar, se tiene que acoplar a su gasto”.
También ha sido mesurado para tener un ahorro en caso de requerirse una atención médica imprevista.
“Pues accidentes pasan y uno tiene que ir a gastar”, resalta Brackeen, quien se “pone trucha” para evitar enfermarse, lo cual considera es otra forma de ahorrar, así como alimentarse bien.
“Estamos aquí todos, todos viviendo aquí, nomás luchando por la vida de uno, tratando de hacer lo mejor que puede uno, ¿qué hacemos? A seguirle”.

‘Nunca alcanzo a llenar el tanque’

Bernardo, una trabajador de limpieza, generalmente no llena el tanque de gasolina de su vehículo porque no le alcanza.
Antes del conflicto armado, ponía unos 20 dólares (368 pesos) de gasolina cada semana, pero ahora paga más de 50 (920 pesos).
“Nunca lo lleno, siempre me falta”, dice sobre su camioneta de 4 cilindros, una Nissan Frontier.
Aunque ha visto cómo han subido los precios, él sigue ganando 9.50 dólares (174.80 pesos) por hora, en una jornada laboral de 40 horas a la semana.
Cada dos semanas recibe un cheque de 760 dólares (13 mil 984 pesos) con la que subsiste.
¿Le alcanza?, se le interroga.
“No, pero no hay de otra, necesitas sobrevivir”.
De luz paga 45 dólares (828 pesos) por mes, 80 (mil 472 pesos) de agua y 40 (736 pesos) de gas, pero piensa que es mucho lo que paga tomando en cuenta que generalmente está trabajando fuera de su casa.
De mandado compra entre 80 y 100 dólares (mil 472 y mil 840 pesos) por semana, a veces 140 (2 mil 576 pesos).
Antes pagaba unos 60 dólares (mil 104 peos) y ahora entre 100 y 120 (mil 840 y 2 mil 208 pesos). “Muy poquita carne, no puedo comprar. Necesitas sobrevivir”.
Lo que suele hacer es ir a comprar a Ranch Market Zaragoza, donde adquiere frutas frescas.
En ropa y zapatos gasta unos 100 dólares (mil 840 pesos) por mes. “No puedo comprar muchas cosas, yo no comprar. Carne olvídate”.
En su dieta, lo que hace es comprar pollo en lugar de carne de res.
Según él, antes compraba cuatro paquetes de carne molida en 19 dólares (349.60 pesos) y ahora son tres en 28 dólares (515.20 pesos).

 Diario MX 

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