C’était ça ou mourir (Grasset, 2026), del canadiense Thélyson Orélien, ha sido uno de los grandes fenómenos de la rentrée literaria francesa. Buenas críticas nada más aterrizar en las librerías, 35.000 ejemplares despachados y una firme candidatura a los premios literarios de este otoño. Pero en las últimas horas su autor ha sido acusado de haber utilizado un programa de Inteligencia Artificial (IA) para confeccionar su obra. Según una cuenta que se presenta como una desenmascaradora del uso indiscriminados de la IA, no habría ninguna duda de que el autor quebequés habría recurrido a dicha tecnología. Una noticia que reabre el debate sobre lo que puede considerarse o no literatura si ha sido intervenido por dicha tecnología.
C’était ça ou mourir (Grasset, 2026), del canadiense Thélyson Orélien, ha sido uno de los grandes fenómenos de la rentrée literaria francesa. Buenas críticas nada más aterrizar en las librerías, 35.000 ejemplares despachados y una firme candidatura a los premios literarios de este otoño. Pero en las últimas horas su autor ha sido acusado de haber utilizado un programa de Inteligencia Artificial (IA) para confeccionar su obra. Según una cuenta que se presenta como una desenmascaradora del uso indiscriminados de la IA, no habría ninguna duda de que el autor quebequés habría recurrido a dicha tecnología. Una noticia que reabre el debate sobre lo que puede considerarse o no literatura si ha sido intervenido por dicha tecnología. Seguir leyendo
C’était ça ou mourir (Grasset, 2026), del canadiense Thélyson Orélien, ha sido uno de los grandes fenómenos de la rentrée literaria francesa. Buenas críticas nada más aterrizar en las librerías, 35.000 ejemplares despachados y una firme candidatura a los premios literarios de este otoño. Pero en las últimas horas su autor ha sido acusado de haber utilizado un programa de Inteligencia Artificial (IA) para confeccionar su obra. Según una cuenta que se presenta como una desenmascaradora del uso indiscriminados de la IA, no habría ninguna duda de que el autor quebequés habría recurrido a dicha tecnología. Una noticia que reabre el debate sobre lo que puede considerarse o no literatura si ha sido intervenido por dicha tecnología.
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