
Shenzhen, en el sureste de China, protagonizó una transformación radical de pueblo de pescadores a megaciudad global, un centro tecnológico conocido como el Silicon Valley chino. Hoy, esa ciudad busca, como otras del país, convertirse en una metrópolis cultural. Las urbes chinas se reinventan y renaturalizan desacelerando su industrialización y en Shenzhen, el nuevo icono de la metrópolis es el Museo de Historia Natural inaugurado este verano como “el mayor de China y uno de los mayores del mundo”. El edificio, sin embargo, es mucho más que un récord planetario: simboliza la voluntad de una metrópolis de transformar su industria manufacturera en industria cultural. Así, el centro habla de educación, de ciencia y de vida pública. También de innovación, de diseño y de colaboración.


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Shenzhen, en el sureste de China, protagonizó una transformación radical de pueblo de pescadores a megaciudad global, un centro tecnológico conocido como el Silicon Valley chino. Hoy, esa ciudad busca, como otras del país, convertirse en una metrópolis cultural. Las urbes chinas se reinventan y renaturalizan desacelerando su industrialización y en Shenzhen, el nuevo icono de la metrópolis es el Museo de Historia Natural inaugurado este verano como “el mayor de China y uno de los mayores del mundo”. El edificio, sin embargo, es mucho más que un récord planetario: simboliza la voluntad de una metrópolis de transformar su industria manufacturera en industria cultural. Así, el centro habla de educación, de ciencia y de vida pública. También de innovación, de diseño y de colaboración.


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