Roulettenburg es la ciudad ficticia de juego y aguas termales que Fiódor Dostoievski creó para El jugador (1866) con su memoria de las ciudades de Baden-Baden, Wiesbaden y Bad Homburg, en Alemania. Anna Dostoievskaia, su joven esposa y taquígrafa de la novela, taquigrafió en agosto de 1867 cómo fue el regreso del genio a Baden-Baden, donde empeñó incluso su anillo de bodas (el de ella) para seguir jugando. Sudaba, temblaba, perdía casi todo otra vez soñando con el dinero que traería la ruleta. Pero se recuperó con la genialidad de ella, que se convertiría en su editora y librera, y en quien logró consolidar su obra globalmente.
El escritor ruso desplegó pasión, literatura y su adicción a la ruleta en estas tres ciudades de Alemania que le sirvieron de inspiración para ‘El jugador’
Roulettenburg es la ciudad ficticia de juego y aguas termales que Fiódor Dostoievski creó para El jugador (1866) con su memoria de las ciudades de Baden-Baden, Wiesbaden y Bad Homburg, en Alemania. Anna Dostoievskaia, su joven esposa y taquígrafa de la novela, taquigrafió en agosto de 1867 cómo fue el regreso del genio a Baden-Baden, donde empeñó incluso su anillo de bodas (el de ella) para seguir jugando. Sudaba, temblaba, perdía casi todo otra vez soñando con el dinero que traería la ruleta. Pero se recuperó con la genialidad de ella, que se convertiría en su editora y librera, y en quien logró consolidar su obra globalmente.
