¿Y si el verdadero problema de nuestro tiempo no fuera la desinformación, sino la pérdida del criterio? ¿Y si la sociedad hubiera empezado a premiar más la apariencia que el conocimiento, más el ruido que la reflexión y más la mediocridad que la excelencia? Esa es la tesis que defiende Santiago Ávila en Tontocracia. En busca de la sensatez perdida (Vergara, 2026), un ensayo en el que analiza cómo esa lógica se ha ido instalando en la política, la empresa, la educación o los medios de comunicación.
¿Y si el verdadero problema de nuestro tiempo no fuera la desinformación, sino la pérdida del criterio? ¿Y si la sociedad hubiera empezado a premiar más la apariencia que el conocimiento, más el ruido que la reflexión y más la mediocridad que la excelencia? Esa es la tesis que defiende Santiago Ávila en Tontocracia. En busca de la sensatez perdida (Vergara, 2026), un ensayo en el que analiza cómo esa lógica se ha ido instalando en la política, la empresa, la educación o los medios de comunicación. Seguir leyendo
¿Y si el verdadero problema de nuestro tiempo no fuera la desinformación, sino la pérdida del criterio? ¿Y si la sociedad hubiera empezado a premiar más la apariencia que el conocimiento, más el ruido que la reflexión y más la mediocridad que la excelencia? Esa es la tesis que defiende Santiago Ávila en Tontocracia. En busca de la sensatez perdida (Vergara, 2026), un ensayo en el que analiza cómo esa lógica se ha ido instalando en la política, la empresa, la educación o los medios de comunicación.
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