No hubiese sido extraño ver persignaciones, rodillas apoyadas con presión sobre reclinatorios, dedos que hicieran avanzar las cuentas del rosario o manos sosteniendo frentes en postura de oración. Pero esa tarde del primer viernes de junio en la Parroquia de la Veracruz en el barrio Lastarria, en el centro de Santiago de Chile, había risas, muchas risas. “Mi abrigo, por favor; no quiero resfriarme. Dijo Tomás Moro camino al patíbulo”. “Hay indicios de que Teresa de Ávila encontraba a Juan de la Cruz irritante”. “Cierta noche, Bernardo de Claraval excomulgó a las moscas de su monasterio. A la mañana siguiente todas aparecieron muertas”. Eran las citas de los peculiares protagonistas del nuevo libro de Juan Cristóbal Romero (Santiago de Chile, 52 años), Apuntes para una historia de la vida de los santos (Laurel, 2026), las que inducían las carcajadas en el concurrido lanzamiento de la decimoctava obra del ingeniero y poeta chileno, que acaba de renunciar a su cargo como director ejecutivo del Hogar de Cristo —tras permanecer 28 años en esa fundación dedicada a las personas en situación de vulnerabilidad— para asumir como gerente general de la Cámara Chilena de la Construcción.
El autor chileno, que recientemente dejó su cargo en el Hogar de Cristo tras 28 años en la fundación, acaba de publicar ‘Apuntes para una historia de la vida de los santos’, libro que rescata las facetas más extravagantes de hombres y mujeres que han sido llevados a los altares
No hubiese sido extraño ver persignaciones, rodillas apoyadas con presión sobre reclinatorios, dedos que hicieran avanzar las cuentas del rosario o manos sosteniendo frentes en postura de oración. Pero esa tarde del primer viernes de junio en la Parroquia de la Veracruz en el barrio Lastarria, en el centro de Santiago de Chile, había risas, muchas risas. “Mi abrigo, por favor; no quiero resfriarme. Dijo Tomás Moro camino al patíbulo”. “Hay indicios de que Teresa de Ávila encontraba a Juan de la Cruz irritante”. “Cierta noche, Bernardo de Claraval excomulgó a las moscas de su monasterio. A la mañana siguiente todas aparecieron muertas”. Eran las citas de los peculiares protagonistas del nuevo libro de Juan Cristóbal Romero (Santiago de Chile, 52 años), Apuntes para una historia de la vida de los santos (Laurel, 2026), las que inducían las carcajadas en el concurrido lanzamiento de la decimoctava obra del ingeniero y poeta chileno, que acaba de renunciar a su cargo como director ejecutivo del Hogar de Cristo —tras permanecer 28 años en esa fundación dedicada a las personas en situación de vulnerabilidad— para asumir como gerente general de la Cámara Chilena de la Construcción.
