En 2022, el fotógrafo británico-iraní Aria Shahrokhshahi (1996) participaba como voluntario en una operación de evacuación de civiles cerca de la línea del frente, en Ucrania, cuando un cohete de artillería explotó a pocos metros. “Fue un milagro que sobreviviésemos todos”, apunta el autor. “Llovía tanto que el terreno encharcado pudo haber absorbido el impacto”. De ahí surgió el título que da nombre a su primera publicación Wet Ground, metáfora de una tierra que no se mantiene firme, donde no es fácil fijar una identidad y la memoria se ve atravesada por el trauma y la destrucción, y, en la que, aun así, la gente intenta vivir, amar y recordar.
En 2022, el fotógrafo británico-iraní Aria Shahrokhshahi (1996) participaba como voluntario en una operación de evacuación de civiles cerca de la línea del frente, en Ucrania, cuando un cohete de artillería explotó a pocos metros. “Fue un milagro que sobreviviésemos todos”, apunta el autor. “Llovía tanto que el terreno encharcado pudo haber absorbido el impacto”. De ahí surgió el título que da nombre a su primera publicación Wet Ground, metáfora de una tierra que no se mantiene firme, donde no es fácil fijar una identidad y la memoria se ve atravesada por el trauma y la destrucción, y, en la que, aun así, la gente intenta vivir, amar y recordar. Seguir leyendo
En 2022, el fotógrafo británico-iraní Aria Shahrokhshahi (1996) participaba como voluntario en una operación de evacuación de civiles cerca de la línea del frente, en Ucrania, cuando un cohete de artillería explotó a pocos metros. “Fue un milagro que sobreviviésemos todos”, apunta el autor. “Llovía tanto que el terreno encharcado pudo haber absorbido el impacto”. De ahí surgió el título que da nombre a su primera publicación Wet Ground, metáfora de una tierra que no se mantiene firme, donde no es fácil fijar una identidad y la memoria se ve atravesada por el trauma y la destrucción, y, en la que, aun así, la gente intenta vivir, amar y recordar.
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